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    <title>Posts Feed</title>
    <link>https://claudioruiz.com/</link>
    <description>Latest blog posts</description>
    <language>en-us</language>
    <lastBuildDate>Mon, 11 May 2026 24:00:00 GMT</lastBuildDate>

    
    <item>
      <title>El voto electrónico es una amenaza para nuestra democracia</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/el-voto-electronico-es-una-amenaza-para-nuestra-democracia/</link>
      <pubDate>Sun, 15 Mar 2020 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p><a href="https://www.latercera.com/opinion/noticia/voto-electronico-le-haria-bien-al-pais-posicionandolo-una-gran-democracia-digital/972881/">En una columna de opinión publicada el La Tercera el Martes 14 de Febrero</a>, el Presidente de la ACTI, Thierry De Saint Pierre, hace una intensa defensa de la utilización del voto electrónico. Entre otros beneficios, De Saint Pierre destaca los bajos costos involucrados en un proceso digital, la rapidez con la que es posible implementarlo y un potencial aumento en los niveles de participación, considerando la facilidad de implementación de un proceso electrónico. Luego de explorar superficialmente algunas críticas, concluye que su adopción beneficiaría a la democracia y al país.</p>
<p>Pese al optimismo tecnológico que permea la columna, lo cierto es que cualquier análisis que cruce el conocimiento de la tecnología a aplicar con los requerimientos del voto en una democracia constitucional debiera llevarnos necesariamente a la conclusión contraria. Debiera llevarnos a concluir que la implementación de un sistema de votación electrónica compromete gravemente instituciones básicas de nuestra democracia representativa.</p>
<p>Solo en la última década, hemos sabido de la exposición de datos personales de <a href="https://www.nytimes.com/2018/09/28/technology/facebook-hack-data-breach.html">más de 50 millones de usuarios de Facebook</a>, del acceso público a datos de más de <a href="https://www.wsj.com/articles/marriott-take-126-million-charge-related-to-data-breach-11565040121">500 millones de clientes de hoteles Marriott</a>, de datos sensibles de <a href="https://epic.org/privacy/data-breach/equifax/">más de 143 millones de usuarios de Equifax</a> (incluyendo identidad y números de tarjetas de crédito), entre muchos otros. A estas alturas del desarrollo tecnológico, hay relativo consenso entre expertos en seguridad informática de que no existen sistemas computacionales completamente seguros y que no estén expuestos a ser eventualmente vandalizados. No existen razones para pensar que los sistemas de voto electrónicos se encuentran ajenos a esta realidad.</p>
<p>Adicionalmente, durante los últimos años hemos visto como alrededor del mundo tristemente tambalean algunas nociones básicas de la democracia constitucional moderna. Desigualdad estructural, populismo, campañas de desinformación, polarización política, viralización y masificación de contenido xenófobo y violento hacia minorías gracias al modelo de negocio publicitario de social media, entre otros, son solo algunos de los desafíos que hoy nuestra democracia debe enfrentar con urgencia y decisión. La implementación del voto electrónico no ayuda a superar ninguna de ellas y, por el contrario, crea nueva amenaza que nadie parece necesitar.</p>
<p>La implementación de un proceso de votación electrónica supone la privatización del proceso electoral, desechando la confianza que depositamos en las instituciones públicas para garantizar la idoneidad de los procesos y resultados electorales. La creación de intermediarios privados en procesos de esta complejidad e importancia supone la creación de inéditas zonas de incertidumbre, falta de control e inseguridad para procesos que suelen estar fuertemente regulados con el fin de asegurar dicha confianza.</p>
<p>Así, la implementación de un sistema de votación electrónica crea oportunidades artificiales para manipular los resultados de una elección sin dejar trazas, genera mecanismos de caja negra que los hace imposible de fiscalizar y finalmente crea una barrera insalvable entre el elector y el sistema de elecciones: un algoritmo invisible, implacable y <a href="https://cdt.org/wp-content/uploads/2017/08/2017-07-31-Trade-Secret-Algorithms-as-Barriers-to-Social-Justice.pdf">probablemente fuertemente protegido por propiedad intelectual</a>. Una barrera definitoria para el resultado de una elección y ajena a todo escrutinio público.</p>
<p>A diferencia de las conclusiones a las que llega el señor De Saint Pierre, un oído atento a los reclamos de la ciudadanía debiera concluir que lo que Chile necesita es una mejor democracia, más representativa, y que promueva diversidad y mayor participación. Pese a lo que el utopismo digital pueda aspirar, la única forma de lograrlo es a través de mecanismos más participativos, abiertos y fiscalizables. Es decir, con más política, con más democracia, no con más algoritmos y buenos deseos.</p>
<p><a href="https://www.derechosdigitales.org/14120/la-democracia-no-pasa-por-algoritmos/">Publicado en Derechos Digitales el 20 de Enero de 2020</a></p>
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    <item>
      <title>La tecnología (y política) digital en tiempos de crisis sanitaria</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/la-tecnologia-(y-politica)-digital-en-tiempos-de-crisis-sanitaria/</link>
      <pubDate>Mon, 30 Mar 2020 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>Durante los últimos años, Chile ha carecido de políticas públicas digitales. Han escaseado las medidas concertadas y de largo plazo que orienten las decisiones que toma tanto el Estado como los privados en el marco de los múltiples desafíos a los que nos expone el rápido desarrollo digital. El resultado de esto -entre otros- es que cuando se trata de decisiones derivadas del avance digital nuestros gobiernos suelen tomar decisiones erráticas, efectistas y sin mayor coordinación, ansiosos por subirse al carro del nuevo concepto de moda: un día será el big data, otro el bitcoin, luego será la inteligencia artificial. Y así.</p>
<p>Esta situación -de la que Chile no es el único ejemplo, por cierto- podría ser anecdótica, un ejemplo más de improvisación. Pero en condiciones de crisis como la que vivimos en estos días, se transforma en un problema mayor.</p>
<p>Hace un par de días <a href="https://twitter.com/sebastianpinera/status/1243115996447158273">el Presidente Piñera anunció una aplicación para obtener “clave única”</a>. La aplicación utilizaba un proceso de reconocimiento facial para obtener la verificación de identidad -y así evitar aglomeraciones en las oficinas del Registro Civil- con graves problemas de seguridad. Después de algunas horas, <a href="https://twitter.com/RegCivil_Chile/status/1244349176512724992?s=20">el Registro Civil anunciaba que ya no estaba disponible</a>. ¿Cómo fue el proceso de decisión dentro del Registro Civil para concluir la necesidad de esta aplicación y su idoneidad? ¿Cumplía la aplicación protocolos mínimos de protección de datos personales? ¿Qué políticas de tratamiento tenía Idemia Group, la empresa desarrolladora del software? Preguntas que permanecen sin respuesta clara.</p>
<p>Adicionalmente, durante las últimas semanas han circulado en distintos medios ideas para aprovechar las inmensas capacidades de empresas de telecomunicaciones y de tecnología para vigilar la ubicación de ciertos teléfonos celulares o la necesidad urgente de “liberar los datos de salud” para evitar la propagación del COVID-19. Esto parece incluso de sentido común. En condiciones excepciones y graves es posible -y algunos dirán que necesaria- la limitación de ciertas libertades básicas (desplazamiento, reunión, etc) en favor del interés colectivo.</p>
<p>Aun cuando esta limitación a derechos fundamentales se encuentre justificada, ello no significa que dicha medida no esté sujeta a algún control. Más aún, especialmente cuando se trata de circunstancias excepcionales es necesario preguntarnos más de una vez por la idoneidad de dichas medidas, su proporcionalidad y, en último término, de si son medidas que vayan a solucionar el problema que pretenden resolver. Sin ir más lejos, no existe evidencia convincente de la efectividad del uso de datos de teléfonos móviles para trazar la enfermedad y predecir su comportamiento en los casos de la crisis del Ébola en 2014 y del MERS en Corea del Sur en 2015.</p>
<p>Esta vez no se trata de conceptos tan modernos como artificiosos. Se trata de una emergencia sanitaria inédita, donde más que ideas y propuestas <em>disruptivas</em> e ingeniosas –que pueden crear nuevos problemas- necesitamos mayor coordinación, dirección y que actúe más la política. Es de esperar que no sea el pánico ni la seducción de la nueva tecnología de moda la que guíe decisiones en momentos tan difíciles. Ojalá que esta crisis nos entregue una nueva oportunidad para pensar en el valor de <em>lo público</em>, del acceso igualitario a derechos básicos como la salud, y a que las tecnologías digitales no tienen propiedades mágicas listas para ser implementadas y resolvernos todos los molestos problemas de la vida en comunidad.</p>
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    </item>
    
    <item>
      <title>El ostracismo digital de Trump</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/el-ostracismo-digital-de-trump/</link>
      <pubDate>Fri, 15 Jan 2021 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<blockquote>
<p>Esta es una versión extendida de algunos de los puntos que hago <a href="https://blog.claudioruiz.com/wp-content/uploads/2021/01/e-m-2021-01-16.png">en esta carta que me publicaron en El Mercurio del 2021-01-16</a></p>
</blockquote>
<p>Buena parte de las definiciones que usamos intuitivamente para analizar el rol de la información en sociedades democráticas, y por tanto de los medios, parten de la premisa que la información es escasa. Pese a ello, la democracia liberal necesita que esa información exista y fluya para alimentar <a href="https://www.encyclopedia.com/politics/encyclopedias-almanacs-transcripts-and-maps/marketplace-ideas">a su <em>mercado de las ideas</em></a>. Pero hoy vivimos expuestos a precisamente a lo opuesto, a una marea inabarcable y caótica de información en formato digital. Pese a ello, y como si fueran el único instrumento que puede ayudarnos a navegar lo incierto, seguimos usando esas viejas categorías para tratar de entender asuntos bastante más complejos, como las plataformas digitales. <a href="https://www.routledge.com/Infoglut-How-Too-Much-Information-Is-Changing-the-Way-We-Think-and-Know/Andrejevic/p/book/9780415659086">El teórico australiano Mark Andrejevic</a>, por ejemplo, sugiere que en casi todos los casos, el uso de esas premisas nos arrastrará a conclusiones parciales e incompletas.</p>
<p>¿Seguimos pisando territorio firme cuando usamos las categorías de medios para mirar la irrupción de las redes sociales y del denominado capitalismo de la vigilancia? ¿Podemos tomarlas –sin reducir todo a simplificaciones sin mucho sentido- para analizar el contexto actual de digitalización?</p>
<p><a href="https://blog.claudioruiz.com/wp-content/uploads/2021/01/redes-sociales-trump-anguita-brito-2021-01-15.png">En una columna en El Mercurio</a> un par de profesores universitarios se asombran por la falta de consistencia de las plataformas para moderar contenidos. Adicionalmente, argumentan que estas plataformas, al hacerse activas en la fiscalización de contenidos, se parecen mucho a los medios informativos tradicionales. Concluyen que hay que regular las plataformas digitales.</p>
<p>Probablemente en algún momento haga falta algún tipo de regulación para resolver este tipo de asuntos. Pero la exigencia de <em>regulación</em> (¡y ojalá lo más rápido posible!), no basta para resolver ningún problema. Habría que detenerse antes a pensar en un par de asuntos previos bastante peliagudos. Algunos derivados de la complejidad del desafío regulatorio (¿Cuál regulación exactamente? ¿Anti-monopolios, como se sugiere en Europa? ¿De protección de datos? ¿De derechos del consumidor? ¿Y en California, a nivel federal o en Chile? ¿Leyes o decisiones administrativas?); otros derivados de la insignificancia comercial del mercado chileno para estas empresas; o, sin ir más lejos, las dificultades existentes para fantasear con regulación existiendo un entramado de tratados de libre comercio en Chile. El ímpetu regulatorio a toda velocidad suele ser un veneno seductor cuando no nos hacemos cargo del asunto completo.</p>
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    </item>
    
    <item>
      <title>Nuevos nombres para viejos problemas</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/nuevos-nombres-para-viejos-problemas/</link>
      <pubDate>Wed, 20 Jan 2021 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>Nos gusta ponerle nombres nuevos a viejos problemas. Dicho de otra forma, la internet, o la conexión con lo digital al menos, nos fuerza a re-descubrir y redefinir viejas tensiones. Por ejemplo, a propósito de la discusión actual sobre moderación de contenidos muchos se asombran por la concentración del mercado publicitario online. Facebook y Google concentran dicho mercado por amplio margen. Pero dado que se trata de plataformas (o como sea que queramos denominar a estas <em>big tech</em>) nos inclinamos a pensarlo como si fuera un fenómeno nuevo, propio de la originalidad de estas nuevas formas corporativas y no como un problema propio del sistema económico que las explican.</p>
<p>Y lo mismo pasa con otras cosas como la denominada «<a href="https://www.pnas.org/content/113/3/554/">desinformación</a>«. O <a href="https://www.theguardian.com/science/blog/2017/dec/04/echo-chambers-are-dangerous-we-must-try-to-break-free-of-our-online-bubbles">el efecto cámaras de eco</a> o incluso el mismo rol de un par de privados en la configuración del debate público. Cuando se trata de las <em>big tech</em>, levantamos alertas, reaccionamos, pensamos en sus efectos en lo inmediato. Pero si es el mismo fenómeno es el que se reproduce durante décadas en los medios de comunicación en Chile, nos parece tan novedoso como el calor de Enero.</p>
<p>Es que <em>lo digital</em> en el discurso público tiene un poder brutal para fascinarnos por las cosas nuevas. Cuando algunas cosas revisten forma digital, nos atraen y fascinan, logran hacernos creer que aquello que tenemos enfrente es no sólo distinto a lo conocido sino que una mejor versión de nuestros artefactos del pasado. Cuando son digitales, pareciera que fuesen objetos enviados desde otras galaxias que son imposibles de entender con los métodos tradicionales.</p>
<p><a href="https://ethanzuckerman.com/2021/01/18/fixing-disinformation-wont-save-us/">Como explica brillantemente Ethan Zuckerman</a>, nuestra fascinación por ponerle nuevos nombres a viejos problemas nos impide ver el obstáculo real. Mientras nos desconcentramos ante el nuevo grupo de fascistas movilizados online o la influencia de los algoritmos en la toma de ciertas decisiones, dejamos de ver los problemas políticos (no tecnológicos) que explican y dan origen a esos nuevos-viejos asuntos.</p>
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    </item>
    
    <item>
      <title>I Want to Believe, GameStop</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/i-want-to-believe,-gamestop/</link>
      <pubDate>Fri, 29 Jan 2021 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>En una de las paredes de la oficina del agente Mulder colgaba un poster que, para muchos, resumía el núcleo central detrás de Los Archivos Secretos X. El atormentado investigador preparaba sus reportes policiales bajo la mirada de un afiche en que el manto de duda respecto de lo paranormal estaba mediado por la creencia, por la obsesión, de que <em>en realidad</em>, pasaba algo distinto, había una conjura que ocultaba esa verdad al ojo poco atento. Mulder quería creer.</p>
<p>Algo parecido sucede con algunas narrativas de la internet. Así como el agente Mulder, nos seduce la idea de revoluciones que solo se explican a través de la masificación de los teléfonos móviles. De otra forma, aunque igual de seductora, <a href="https://www.ft.com/content/b1a49898-2c44-11e8-a34a-7e7563b0b0f4">elegantes ejecutivos convencen rápidamente a gobiernos de las bondades de sus algoritmos secretos</a> para generar corrientes de opinión ficticias e inclinar resultados electorales. Antes le llamábamos propaganda, solo que ahora es con <code>#hashtags</code>.</p>
<p><img src="https://blog.claudioruiz.com/wp-content/uploads/2021/01/image.png" alt=""></p>
<p>La historia de hoy es la de un grupo de personas en Reddit llamado <code>Wall Street Bets</code> ocupando tácticas de especulación bursátil para subir el valor de las acciones de GameStop, una empresa que fue pionera en la venta de videojuegos en formato físico. En el curso de dos días, el valor de sus acciones aumentó en un 1500% sin explicación aparente.</p>
<p>Dejando de lado las complejidades propias de la especulación bursátil –de la que poco tengo que decir-, es muy interesante como <a href="https://edition.cnn.com/2021/01/27/investing/gamestop-reddit-stock/index.html">la prensa</a> <a href="https://elpais.com/economia/2021-01-29/caso-reddit-la-app-ronbinhood-desbloquea-las-compras-de-gamestop-de-forma-limitada.html">nuevamente</a> se ha parado sobre la narrativa del <em>I Want to Believe</em> para explicar algo tan complejo. Siempre es más cautivador, supongo, reducirlo todo a un grupo de adolescentes <a href="https://www.youtube.com/watch?v=kl4wkIPiTcY">encontrando la falla del sistema capitalista para utilizarlo a su favor</a> –y haciéndose ricos en la pasada.</p>
<p>Solo dos cosas son seguras. La primera, es que quienes <em>de verdad</em> van a hacerse ricos son los de siempre. De hecho, <a href="https://www.reuters.com/article/us-blackrock-investment-gamestop-idUSKBN29W22T?taid=6011ef4f5a2f620001932433">BlackRock</a> (probablemente la principal gestora de fondos del planeta) y <a href="https://www.bloomberg.com/news/articles/2021-01-27/reddit-day-trader-army-fattens-fortunes-of-world-s-super-rich">varios millonarios chinos</a> ya han ganado una cantidad inusual de dinero en estas horas. La segunda, es que GameStop sigue siendo una tienda de retail con más de 50.000 trabajadores y bastantes problemas para encontrar nuevos modelos de rentabilidad. Cuando se acabe esta fiesta, van a ser esos trabajadores quienes probablemente tengan que apagar la luz y trapear el piso bastante lejos de las fantasías y narrativas con las que preferimos distraernos de las preguntas difíciles.</p>
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    </item>
    
    <item>
      <title>Justicia en la medida del algoritmo</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/justicia-en-la-medida-del-algoritmo/</link>
      <pubDate>Tue, 23 Feb 2021 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>La propiedad intelectual suele ser vista como un mecanismo de distribución de regalías para artistas y productores artísticos. Las discusiones regulatorias más mediáticas de hecho han tenido a entidades de gestión colectiva y entidades que agrupan a músicos y productores en la defensa de sus intereses gremiales. Pero un ojo atento concluirá que obviamente la regulación de derechos de autor –una rama de la propiedad intelectual- no tiene solo que ver con los intereses de estos <em>autores</em>, sino que debe incluir el interés público por el acceso al conocimiento y la cultura y tratar de llegar a algún punto de encuentro.</p>
<p>Pero los avances tecnológicos digitales de las últimas décadas han puesto en tensión el sistema de derechos de autor de manera un poco más dramática.</p>
<p>Así como la tecnología digital ha conquistado espacios inesperados de nuestra vida cotidiana, de a poco el mismo proceso ha ido también ganando terreno en materia judicial durante los últimos años. La pregunta es si es que hay aspectos de este proceso de digitalización que, al mismo tiempo de prometer eficiencia, pueden hacer el sistema de justicia más desigual, más opaco y menos justo para las partes.</p>
<p>En Estados Unidos han tratado de responder esta pregunta, ayudados por el uso masivo de tecnologías digitales en sus procesos judiciales, incluyendo un sistema legal de vigilancia estatal y colaboración público-privada para estos efectos y el uso de software para decidir libertades bajo fianza en procesos criminales.</p>
<p>En estos días, <a href="https://apnews.com/article/trials-shootings-jersey-city-forensics-new-jersey-4cf85538ce82040c7acc153f76c09041">una Corte de Apelaciones de New Jersey decidió</a> que los secretos industriales (<em>trade secrets</em>) no pueden ser utilizados como argumento para denegar el acceso al código fuente del software usado para vincular científicamente a un hombre en un caso de homicidio, cuando las pruebas de ADN no fueron concluyentes al respecto.</p>
<p>Es muy interesante cómo a través de la construcción de pruebas digitales en procesos criminales vamos invisiblemente dejando de lado los principios del sistema de justicia adversarial para descansar en la construcción de una «verdad procesal» ya no construida a través de la evidencia y la argumentación, sino a través de la certeza sanitizada de la respuesta algorítmica. El avance de este tipo de mecanismos nos obliga a mirar críticamente cómo se construyen estos modelos digitales y qué elementos consideran a la hora de proveernos de respuestas envueltas en un manto de evidencia técnica irrefutable. Y ni los secretos industriales ni las complejidades supuestas de los sistemas informáticos actuales pueden ser un obstáculo para avanzar hacia un sistema de justicia igualitario y justo.</p>
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    </item>
    
    <item>
      <title>Breves reflexiones sobre Google y Facebook en Australia</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/breves-reflexiones-sobre-google-y-facebook-en-australia/</link>
      <pubDate>Wed, 24 Feb 2021 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<h2 id="el-contexto" tabindex="-1">El contexto <a class="direct-link" href="#el-contexto" aria-hidden="true">#</a></h2>
<p>Australia <a href="https://www.aph.gov.au/Parliamentary_Business/Bills_Legislation/bd/bd2021a/21bd048#_Toc64377245">ha estado preparando un paquete regulatorio</a> en que obliga a Google y Facebook a pagar muchísimo dinero a medios de comunicación locales como una suerte de derecho a desplegar enlaces de contenido provisto por estos medios en sus apps y sitios varios.</p>
<p>En este esquema se fuerza a Google y Facebook a un sistema de arbitraje obligatorio donde, en caso de no llegar a acuerdo, cada parte indica al árbitro su oferta final y el árbitro escoge el que considera mejor, sin poder mediar entre las partes. Obviamente Google y Facebook no están de acuerdo, entre otras razones, porque entrega un incentivo perverso para que los medios pongan el precio que quieran y ganen el arbitraje.</p>
<p>En mitad de la disputa, <a href="https://about.fb.com/news/2021/02/changes-to-sharing-and-viewing-news-on-facebook-in-australia/">Facebook amenazó con restringir agresivamente el contenido australiano en el <em>newsfeed</em></a>. Google se movió rápido para llegar a un acuerdo con <a href="https://www.businessinsider.com/google-australia-news-technology-seven-west-media-2021-2">grandes</a> <a href="https://www.theguardian.com/media/2021/feb/17/nine-agrees-to-join-google-news-showcase-in-australia-for-reported-30m-a-year">publishers</a> y poder seguir operando, probablemente ante la amenaza de potencial competencia. Sin ir más lejos, y sin mediar provocación, <a href="https://blogs.microsoft.com/on-the-issues/2021/02/11/endorsement-australias-proposal-technology-news/">Microsoft se mostró obviamente interesantísimo en llegar a cualquier tipo de acuerdo</a>.</p>
<p>El asunto ha escalado fuera de Australia. En Chile, el senador Girardi vio que esto tenía que ver con esas malignas plataformas tecnológicas colonizando el ciberespacio y, presto, anunció un proyecto de ley para que “paguen por datos y contenidos”. 🤔</p>
<h3 id="no-es-una-lucha-del-bien-contra-el-mal-s-lo-una-mala-pol-tica-p-blica" tabindex="-1">No es una lucha del bien contra el mal. Sólo una mala política pública <a class="direct-link" href="#no-es-una-lucha-del-bien-contra-el-mal-s-lo-una-mala-pol-tica-p-blica" aria-hidden="true">#</a></h3>
<p>Durante estos días, la situación en Australia ha sido mirada como una forma novedosa de disminuir el poder y quitarles una tajada a las ganancias de estas enormes empresas tecnológicas y, de pasada, salvar al periodismo y a la democracia. Pero, como suele pasar, el diablo está en los detalles y no en el titular.</p>
<p>Ilustrar el debate entre una lucha entre gigantes tecnológicos versus “medios locales” es, cuando menos, inexacta. No es casual que el principal promotor de estas reglas sea el magnate Rupert Murdoch (dueño de News Corp, el principal implicado en las negociaciones con las plataformas tecnológicas y dueño de cerca del 60% del mercado de periódicos en el país); y que <a href="https://www.smh.com.au/business/companies/youth-lifestyle-websites-fear-accc-code-may-accidentally-destroy-media-diversity-20200913-p55v43.html">los medios más pequeños del ecosistema australiano quedan fuera de las reglas de la propuesta legislativa</a>.</p>
<p>Si bien el problema al que apunta la regulación es real (sí, hay concentración en el mercado de publicidad online; sí, los medios están en crisis; sí, es necesaria mejor regulación), de ello no se deduce automáticamente que la solución propuesta sea la ideal.</p>
<h3 id="inyect-ndole-plata-a-un-modelo-fallido-no-lo-transformar-en-exitoso" tabindex="-1">Inyectándole plata a un modelo fallido no lo transformará en exitoso <a class="direct-link" href="#inyect-ndole-plata-a-un-modelo-fallido-no-lo-transformar-en-exitoso" aria-hidden="true">#</a></h3>
<p>El periodismo está en crisis, indudablemente. Y probablemente más de algún rol habrá tenido en ello la masificación de estas tecnologías digitales sobre las que triunfan (?) Facebook y Google.</p>
<p>Pero aun asumiendo por un momento que la propuesta australiana es la correcta, me parece que sigue quedando sin responder la pregunta de fondo, que es cómo esta una propuesta beneficiará efectivamente al periodismo local. O, dicho de otra forma, cómo es que esta propuesta es <em>la mejor manera</em> que se nos ocurre para resolver el problema real de financiar a los medios de comunicación en los tiempos que corren.</p>
<p><a href="https://www.theguardian.com/news/datablog/2020/nov/13/australia-newspaper-ownership-is-among-the-most-concentrated-in-the-world">El mercado de medios australiano es uno de los más concentrados del mundo</a> (como se ve, Chile anda cerca). Inyectarle más dinero a los pocos actores que concentran la propiedad de los medios de comunicación no va a desconcentrar el mercado, no va a generar ningún incentivo para la creación de más medios ni menos va a convertir un modelo actualmente fallido o en crisis, en uno exitoso.</p>
<p><a href="https://www.techdirt.com/articles/20200420/09245744331/australia-gives-up-any-pretense-pushes-straight-up-tax-facebook-google-to-pay-news-orgs.shtml">Tal como ácidamente apunta Mike Masnick</a>:</p>
<blockquote>
<p>Make no mistake about this: this is the Australian government, at the behest of a bunch of legacy media companies that failed to adapt to the internet, now taxing Google and Facebook for sending media companies free internet traffic that those companies don’t know how to monetize.</p>
</blockquote>
<h3 id="quiz-s-habr-a-que-partir-por-mejorar-las-condiciones-de-trabajo-de-los-trabajadores-de-la-prensa-y-crear-medios-p-blicos" tabindex="-1">Quizás habría que partir por mejorar las condiciones de trabajo de los trabajadores de la prensa y crear medios públicos <a class="direct-link" href="#quiz-s-habr-a-que-partir-por-mejorar-las-condiciones-de-trabajo-de-los-trabajadores-de-la-prensa-y-crear-medios-p-blicos" aria-hidden="true">#</a></h3>
<p>Por último, si creemos que hay asuntos que son vitales para la democracia (como un ecosistema diverso de medios de comunicación), ¿Por qué la fórmula que se nos ocurre para lograrlo es confiando en que los gigantes tecnológicos del momento -que, por lo demás, mañana pueden desaparecer- lleguen a acuerdos comerciales con los imperios mediáticos dominantes actualmente (como News Corp)?</p>
<p>Si estamos de acuerdo en la premisa y el problema, quizás una aproximación menos afiebrada sea reconocer y tratar de mejorar la precariedad actual de las condiciones de trabajo de los profesionales de la prensa. Por otro lado, que sea el Estado quien se haga cargo <em>de estos asuntos vitales para la democracia</em> y, entre todos, diseñemos un modelo de medios públicos, sin fines de lucro, que no dependan del actor dominante de turno ni de sus modelos de negocios.</p>
<p>Pero casi siempre es más fácil esconder la cabeza en la tierra y dar palos de ciegos al muñeco que genera más aplausos.</p>
]]></description>
    </item>
    
    <item>
      <title>Contra la metáfora de la piratería</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/contra-la-metafora-de-la-pirateria/</link>
      <pubDate>Mon, 01 Mar 2021 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<blockquote>
<p>Esta es la versión <code>HTML</code> del artículo <strong>Contra la metáfora de la piratería</strong> con el que contribuí a la publicación «Crear, Copiar, Pegar, Piratear: Reflexiones sobre Propiedad Intelectual en Iberoamérica», editada por la Facultad de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile en noviembre de 2018. La cuelgo acá porque me parece que, hasta ahora al menos, no está disponible online.</p>
<p>La versión en PDF del artículo <a href="https://blog.claudioruiz.com/wp-content/uploads/2021/03/contra-la-metafora-de-la-pirateria-claudio-ruiz.pdf">puede ser descargada desde acá</a>.</p>
</blockquote>
<p>Las metáforas suelen ser muy importantes para ayudarnos a entender asuntos que muchas veces se escapan del entendimiento humano. Al mismo tiempo, suelen ser herramientas útiles para poder transmitir conceptos, ideas y aprendizajes atravesando distintos campos del conocimiento. Las metáforas nos sirven para poder entender mejor conceptos novedosos (hemos denominado <em>carretera de información</em> y <em>aldea global</em> a la Internet, o <em>nube</em> a galpones llenos de computadores conectados entre sí) y también nos ayudan a transferir prejuicios. El reino animal, sin ir más lejos, ha sido un campo fértil para dicha transferencia en nuestra vida diaria. Sabemos bien de las características agresivas de quien se comporta como un tiburón, de la gula incontrolable que parecen tener los cerdos y de ciertas costumbres tan poco civilizadas de los gatos del campo.</p>
<p>Detenernos en el significado de las metáforas parece ser un buen punto de partida para el análisis de ciertos conceptos complejos. Las palabras son poderosas, y el uso del lenguaje muchas veces no solo nos ayuda a entender algunas cosas mejor, sino que nos cuela trampas argumentativas que se transforman, de a poco y lentamente, en realidades de las que, en algún momento, tenemos que hacernos cargo.</p>
<p>Algo así pasa con el derecho de autor. Es común escuchar a los maximalistas del derecho de autor<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fn:1" title="see footnote">[1]</a> escandalizarse en la prensa por las pérdidas provocadas por <em>el robo</em> de derechos de propiedad intelectual. Es habitual ver la tendencia de tratar el derecho de autor como si se tratara de algo parecido a un derecho laboral de los artistas<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fn:2" title="see footnote">[2]</a>. En 1982, tratando de ilustrarle al Congreso estadounidense lo pernicioso que era la masificación de cintas de video caseras VHS para la industria que representaba, Jack Valenti, entonces presidente del principal lobby de la industria cinematográfica, comparó el VHS con un estrangulador serial que visita a una mujer sola en su casa. La referencia a piratas para referirse a quienes infringen los derechos concedidos por ley a los titulares de derechos de autor es parte de la misma familia de metáforas e historias. Aquellas que, de tanto repetirlas, creemos ciertas.</p>
<h3 id="met-foras-y-f-bulas-moralizantes" tabindex="-1">Metáforas y fábulas moralizantes <a class="direct-link" href="#met-foras-y-f-bulas-moralizantes" aria-hidden="true">#</a></h3>
<p>Para algunos, el que a estas alturas sigamos haciendo la referencia a lo “pirata” cuando queremos hablar de infracciones a las leyes de derecho de autor constituye una herida de guerra que muestra una derrota conceptual<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fn:3" title="see footnote">[3]</a> (Patry, 2009). Esta es una derrota que data de antaño, especialmente considerando que la historia de los derechos de autor se escribe con la misma tinta que la historia de sus infracciones. Una historia que desde sus inicios poco tiene que ver con los intereses de autores y creadores, sino más bien con la necesidad de hacer frente a los dueños de imprentas y de regular adecuadamente el mercado de impresión de libros. Lyman Ray Patterson, autor de uno de los libros más influyentes acerca de la historia del <em>copyright</em> en Estados Unidos, es un poco más elocuente al indicar que “los hechos son bastante menos románticos” (Patterson, 1968):</p>
<blockquote>
<p>El Estatuto de la Reina Ana no fue ni la primera norma de derechos de autor en Inglaterra, ni tuvo por objeto principal beneficiar a los autores. Fue un estatuto de regulación comercial, establecido para ordenar el caos creado por el comercio de libros de finales de 1694 creado por su predecesor, la Licensing Act de 1662, y para prevenir la continuación del monopolio de los vendedores de libros. (Patterson 1968:143)</p>
</blockquote>
<p>En el mismo sentido, el influyente profesor de la Universidad de Harvard Lawrence Lessig nos va a recordar:</p>
<blockquote>
<p>[…] por ejemplo, que durante los primeros cien años de la República, Estados Unidos no respetó los derechos de autor extranjeros. Nacimos, en este sentido, como una nación pirata (Lessig, 2004:63).</p>
</blockquote>
<p>En términos estrictamente regulatorios, parte de esta derrota conceptual se ancla en la fuerza gravitatoria que tiene actualmente el sistema internacional de derechos de autor, y su base fundamental en el antiguo Convenio de Berna de 1886. Los avances tecnológicos notables de los que ha sido testigo este tratado en las últimas décadas dan cuenta de su resiliencia y de las fuerzas que lo mantienen vigente. Otros instrumentos internacionales también se incluyen en el entramado de la regulación internacional de los derechos de autor. Desde su formación en 1967, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) administra buena parte de estos cuerpos normativos. Prácticamente todos esos tratados<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fn:4" title="see footnote">[4]</a> han tenido por objeto adecuar las normas de derecho de autor a distintos desafíos que se ha planteado a la técnica y a la distribución de contenidos. Si bien los desafíos han ido cambiando con el tiempo, lo que no ha cambiado es su sesgo: estos tratados han creado nuevos derechos, han limitado las excepciones y limitaciones a favor del interés público, y han ampliado sustantivamente el campo de acción del derecho de autor. La única excepción a este patrón constituye el denominado Tratado de Marrakesh, que recién en 2013 estableció por primera vez derechos para que discapacitados visuales puedan acceder a obras intelectuales sin violentar derechos de autor vigentes. Particularmente decidor es que el Convenio de Berna no ha sido sujeto de cambios sustantivos en, prácticamente, cien años<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fn:5" title="see footnote">[5]</a>.</p>
<p>Pero sería parcial indicar que dichos convenios internacionales son los únicos lugares donde se <em>regula</em> internacionalmente el derecho de autor. Nada más lejos de la realidad. La progresiva importancia comercial de la explotación de derechos de autor fue creando nuevos lugares, nuevos foros donde tomar decisiones con el fin de fortalecer el ejercicio de los derechos de los titulares ante los progresivos cambios en los sistemas de distribución de contenido. Es así como, ante la creciente presión de países en desarrollo por promover agendas propias en materia de propiedad intelectual en la OMPI con el fin de promover acceso al conocimiento y a la salud, Estados Unidos vio una oportunidad para promover los intereses de la industria de contenidos norteamericana en las rondas de negociación del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), con particular éxito en la ronda de Uruguay de 1986 (Helfer, 2004:18). Con posterioridad, Estados Unidos profundizará esta tendencia, al llevar conversaciones relativas a derechos de autor a la esfera internacional del comercio en las rondas de negociaciones que terminaron en los denominados ADPIC o Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (o TRIPS por sus siglas en inglés) en 1994. Estos cambios, obviamente, no son al azar. El sistema internacional de comercio, a diferencia del modelo multilateral de la OMPI, tiene mecanismos directos para hacer efectivas sus decisiones: en caso en que los países no sean capaces de implementar adecuadamente las normas acordadas en tratados relacionados con el comercio, estarán sujetos a altos estándares de ejecución y control. En paralelo, y quizás husmeando la decadencia en que caería la Organización Mundial de Comercio, la estrategia de libre comercio liderada por Estados Unidos basada en tratados bilaterales se convirtió en el nuevo foco de acción. Gracias a esta, no solo se hace más fácil implementar estándares aún mayores a los que se habían conseguido en ADPIC, sino que, además, la agenda regulatoria pasa a ser dirigida completamente por Estados Unidos, con aún mayor control respecto de la manera en que se implementan dichos acuerdos. La estrategia del <em>forum-shifting</em> en materia de derechos de autor –esto es, del cambio constante del lugar donde internacionalmente los países acuerdan normas vinculantes en materia de propiedad intelectual, desde foros plurilaterales hasta ser parte hoy de la agenda de libre comercio–, es parte de las razones de esta derrota conceptual. La regulación internacional de los derechos de autor parece seguir un curso donde los énfasis en la protección son muchísimo más importantes que los énfasis en el acceso. De esto se deduce que dichas normas profundizan la brecha regulatoria en favor de los titulares de derechos, favoreciendo una narrativa jurídica en la que básicamente todo uso de una obra intelectual es, por definición, ilícita.</p>
<p>Pero el campo donde se libran estas batallas no es solo el regulatorio. El sistema de derechos de autor está plagado de metáforas que, en silencio, han ido ganando territorios que se encuentran usualmente disputados en otras áreas del derecho. Sin ir más lejos, en la propia definición de conceptos se utiliza la metáfora de “protección” cuando se hace referencia a obras intelectuales cuyos usos son regulados por la ley. La mera referencia a la “protección” que concede la ley sugiere inmediatamente la calidez asociada a la seguridad frente a las amenazas externas de las que debemos cubrirnos. Asimismo, cada vez que se habla de “piratería” la referencia nos lleva a historias de sujetos organizados que usurpaban bienes ajenos, muchas veces con violencia, en alta mar. La referencia lógica da cuenta de una relación desigual, donde a partir del acto del pirata se produce un desplazamiento patrimonial y moral automático y sin discusión previa. El uso del término “piratería” sienta las bases y los límites de toda conversación posterior. Un límite estrecho y moralizante (Patry, 2009:61). Así, y muchas veces sin querer, a través del lenguaje quedamos sujetos a una trampa trágica, donde el poder retórico del lenguaje queda al servicio de los intereses de los titulares de derechos (Loughlan, 2016:219).</p>
<h3 id="desenredando-la-met-fora-de-la-infracci-n" tabindex="-1">Desenredando la metáfora de la infracción <a class="direct-link" href="#desenredando-la-met-fora-de-la-infracci-n" aria-hidden="true">#</a></h3>
<p>El sistema legal de derechos de autor supone que por el solo hecho de la creación<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fn:6" title="see footnote">[6]</a> , y sin que medie acto alguno, dichas <em>obras</em> se encuentran <em>protegidas</em> por la ley. Esto produce automáticamente la generación de derechos –los denominados derechos de autor– que se le entregan automáticamente y de manera exclusiva al autor<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fn:7" title="see footnote">[7]</a>. El significado de <em>protección</em> en materia de derechos de autor es, en realidad, un modelo de exclusión. Al ostentar derechos exclusivos, el titular de los derechos tiene la potestad de excluir o descartar a terceros de los usos que puedan querer dar a la obra. Así, la única manera en que es posible hacer uso de una obra intelectual ajena es o bien a través de la autorización expresa del autor (en estricto rigor, del titular del derecho del cual se trate), o bien a través de la autorización que entrega la ley. Esas autorizaciones que entrega la ley se suelen denominar –otro poderoso y extendido uso de metáforas– excepciones y limitaciones<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fn:8" title="see footnote">[8]</a>.</p>
<p>Desde el punto de vista del alcance de los derechos de autor, el principio de la protección automática debe analizarse de la mano con el aumento progresivo de aquellas cosas que la ley va a considerar como obras para efectos de su protección. Dado que, a diferencia del sistema de propiedad industrial, en el modelo de derechos de autor no se requiere acto formal alguno distinto de la creación para obtener la protección legal, cada vez más usos se encuentran sujetos a protección. Cada vez tenemos más obras intelectuales en el sentido de la ley. De hecho, en el caso de la ley chilena, ni siquiera es claro aquello que constituye una obra intelectual, dado que el criterio que parece utilizar la ley 17.336 es “obras de la inteligencia en los dominios literarios, artísticos, y científicos” (artículo 1), añadiendo un listado no taxativo de obras protegidas en el artículo 3. De esto se debiera concluir que, en la práctica, cuando se trata de expresiones “de la inteligencia humana”, la regla general curiosamente va a terminar siendo que dichas expresiones de la inteligencia humana van a tener algún tipo de protección por derechos de autor.</p>
<p>Si añadimos los avances tecnológicos a la ecuación nos encontraremos con un escenario complicado, esta vez no solo para el público, sino finalmente también para los autores. Si prácticamente cualquier expresión humana tiene protección por derechos de autor, entonces cada vez que una persona requiere utilizar la expresión de otro (no necesariamente una obra), probablemente existan pocos incentivos para hacerlo sin requerir un fino análisis legal. Hacer <em>collages</em>, <em>mixtapes</em>, <em>mash-ups</em> y <em>memes</em> requiere, en el papel, permiso de alguien. El que todos seamos autores, de pronto, se convierte también en un problema.</p>
<p>Producto del interés público comprometido en la regulación, los países garantizarán ciertos usos que no requieren de la autorización expresa del titular de derechos. El derecho de cita, los usos con fines educacionales, el uso de una obra con fines de parodia, o la reproducción con fines de preservación patrimonial en bibliotecas son solo algunos de los ejemplos de excepciones que tanto instrumentos internacionales como leyes locales suelen contemplar en beneficio de terceros distintos del autor. A diferencia de los derechos de autor, que como vimos gozan de cierta homogeneidad internacional en su protección, las excepciones y limitaciones varían completamente de país en país.</p>
<p>En los países pertenecientes a la tradición legal del <em>common law,</em> se suelen establecer modelos más amplios derivados del <em>fair use</em> o, en ciertos casos, <em>fair dealing</em>, por medio de los cuales se autorizará un <em>uso razonable y limitado</em> de una obra sin permiso del autor. En el caso del <em>fair use</em>, en particular, no se requerirá un listado de usos que se autoricen por ley, sino que el alcance de lo que se considerará autorizado –o <em>fair</em>– estará dado por cuatro factores que tendrá que ponderar el juez en una causa judicial: el propósito y carácter del uso, la naturaleza de la obra protegida, el tamaño de la porción utilizada de la obra y el efecto del uso en el mercado al que pertenece. Las prácticas. De esta manera, a través de las prácticas judiciales será posible ampliar o restringir su alcance<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fn:9" title="see footnote">[9]</a>. Por otro lado, en países de tradición continental (o del <em>civil law</em>, para distinguirlas de la anterior, en la que pertenece Chile y, casi en su totalidad, los países de América Latina), el establecimiento de excepciones estará dado por aquello que las leyes de derecho de autor establezcan como tales. Si bien ha habido esfuerzos por intentar introducir modelos más flexibles en el sistema de derecho civil a partir del <em>three step test</em> del Convenio de Berna<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fn:10" title="see footnote">[10]</a>, en general se entiende que el modelo de excepciones de los países del sistema continental suele ser más estricto y menos adaptable a los cambios tecnológicos.</p>
<p>El resultado de la falta de homogeneización de las excepciones y limitaciones al derecho de autor es la escasa certeza que tiene el sistema para cualquier actor que no sea titular de derechos. El titular de derechos de autor tendrá siempre la certeza de la protección; de hecho, la garantía de dicha protección no requerirá acto alguno de su parte, dado que será concedida automáticamente por la ley. Por el contrario, en el caso de terceros distintos del autor, el poder saber con cierto grado de certeza si el uso requerido de una obra <em>ajena</em> se encuentra autorizado por la ley será un camino pedregoso, lleno de recovecos y salidas sorpresivas.</p>
<p>Si, entonces, prácticamente cada expresión humana cabe dentro de la amplísima definición de aquello que la ley conceptualiza como obra; y si tenemos un modelo no homogeneizado a nivel global de excepciones y limitaciones que autoricen usos de terceros, entonces lo que tendremos es, evidentemente, cada vez más usos y actos que irán fuera de aquello que establece la ley. En algunos pocos casos, se tratará de asuntos fuera del alcance de la ley; en muchas otras oportunidades, en cambio, se tratará de actos contrarios a ella y, por tanto, ilícitos. Piratas<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fn:11" title="see footnote">[11]</a>.</p>
<h3 id="el-pr-ximo-movimiento" tabindex="-1">El próximo movimiento <a class="direct-link" href="#el-pr-ximo-movimiento" aria-hidden="true">#</a></h3>
<p>Ya vimos que el derecho de autor parece ser un cuento lleno de metáforas. También vimos cómo esa metáforas tejen un entramado conceptual y lingüístico del que es difícil escapar para poder despejar el camino y tener un debate abierto y honesto. Y también revisamos rápidamente de qué manera el sistema legal actualmente vigente se comporta como un campo minado, donde encontrar respuestas parece ser más difícil de lo imaginado para los que no son avezados en las aguas del derecho autoral. Para el cierre, voy a proponer tres reflexiones o ideas para poder mirar hacia el futuro y ayudarnos a mirar con menos estridencias los problemas derivados de la infracción a los derechos de autor, con particular énfasis en los desafíos de la avalancha digital.</p>
<h5>1. El texto de la ley entrega hoy más preguntas que respuestas</h5>
<p>Es extremadamente común encontrarse en el debate local respecto de derechos de autor con quienes intentan clausurar la conversación en cuanto a los alcances y desafíos de este derecho con una enunciación categórica de aquello que la ley indica. A la pregunta de qué es la piratería (que, como vimos, resiste distintos y diversos esfuerzos interpretativos; y que nos lleva lógicamente a las incómodas aguas de los por qué y de justificaciones que requieren un poco más de esfuerzo argumentativo), suele responderse con soltura aquello que indica el texto de la ley. Como si la pregunta estuviera exigiendo la aparición de algún intérprete oficial de un texto místico y no una reflexión pausada respecto de cómo regulamos la creatividad, si los incentivos establecidos están o no cumpliendo su labor y si es que la norma tiene algún sentido de acuerdo a las prácticas sociales.</p>
<p>Las leyes se construyen socialmente y responden a momentos históricos y necesidades contingentes; además, son redactadas de acuerdo a las pulsiones de los seres humanos que finalmente las redactan. Responden a vicisitudes del momento y son también una fotografía del momento cultural y social que las hace aparecer. La regulación, en términos aún más amplios, para algunos parece ser el final del camino cuando es solamente el punto de partida de cualquier discusión legal.</p>
<p>En materia de derechos de autor, existen razones por las cuales un porcentaje insólitamente alto de las actividades que en promedio realizamos en Internet son consideradas ilícitas. Existen explicaciones económicas e históricas que nos permiten entender por qué nos tomó tanto tiempo tener un puñado de excepciones y limitaciones en la ley chilena. No es casual que las reformas a la ley de derecho de autor aprobadas desde 1970 hasta el año 2010 en Chile hayan estado pensadas básicamente en aumentar penas, infracciones y plazos de protección.</p>
<p>Cualquier discusión seria y honesta en materia de derechos de autor debe comenzar por dejar sobre la mesa esas razones que suelen ser tan incómodas para el debate legal local.</p>
<h5>2. La piratería pertenece al ámbito comercial y no legal</h5>
<p>Como indicábamos con anterioridad, la regulación de los derechos de autor originalmente no tuvo que ver con la protección de los derechos de autores o artistas. Tuvo que ver más bien con acomodar los problemas que asolaban al mercado de la impresión y distribución de libros, provocados por la masificación de la imprenta de tipos móviles. Lo que es particularmente curioso es que este elemento, el que la regulación de los derechos de autor finalmente tiene que ver con regulaciones de mercado, es algo que se ha mantenido constante durante toda la historia hasta nuestros días.</p>
<p>Durante muchos años se ha intentado hacer una relación directa entre la infracción de derechos de autor con pérdidas para la industria. Distintas industrias, aunque fundamentalmente las del cine, musical y del <em>software</em>, han llevado las banderas de los efectos perjudiciales directos que las infracciones al derecho de autor tendrían para sus negocios. Esta ha sido una estrategia exitosa, que ha servido para trasladar estas demandas al lenguaje de la ley y tomar las medidas que correspondieran para evitar estas pérdidas. Pero las cifras no siempre son del todo confiables. En 2010, un reporte realizado por el Government Accountability Office del gobierno estadounidense precisamente intentó profundizar respecto de las cifras de pérdidas de empleos relativas a piratería, concluyendo que era “difícil, si no imposible, cuantificar sus impactos económicos”<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fn:12" title="see footnote">[12]</a>. Un estudio más reciente de la Unión Europea concluía que, con la excepción de blockbusters recientes, no hay evidencia alguna que apoye la idea de que las infracciones a derechos de autor impactan en las ventas<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fn:13" title="see footnote">[13]</a>.</p>
<p>En segundo lugar, otra idea instalada en los debates en materia de propiedad intelectual es que el problema que provoca la piratería es que finalmente se hace imposible competir con lo gratis. En principio, parece un asunto de sentido común: después de todo, ¿por qué el consumidor de un bien cultural querrá pagar por algo que puede conseguir sin pago asociado? La pregunta, en cualquier caso, esconde una trampa; no solo hay una serie de ejemplos empíricos que combaten la premisa<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fn:14" title="see footnote">[14]</a>, sino que esconde la realidad económica de las infracciones de carácter comercial al derecho de autor. Ellas responden a una necesidad de mercado. Cuando existe disponibilidad de obras en mercados informales, es en buena medida producto de una falla en el modelo de oferta. Consecuente con lo anterior, resulta aventurado sacar conclusiones apresuradas respecto del impacto que puedan tener dichos mercados informales en las ventas en mercados formales. Los compradores de bienes informales, sobre todo cuando hay barreras de precio de por medio, no son los mismos que participan en mercados formales (Karaganis, 2011:2).</p>
<h5>3. Hay que resolver el problema de la retribución de los autores</h5>
<p>Por último, una conversación honesta respecto de la piratería tiene que hacerse cargo también de los creadores. Hasta ahora, las coordenadas que han orientado este debate han sido binarias: de autores contra piratas, ellos versus nosotros, de buenos contra malos. Pero la realidad es muchísimo más rica y compleja que lo que intentan convencernos estas caracterizaciones infantilizantes. Buena parte de las retóricas sobre el derecho de autor han puesto el interés de los creadores sobre la mesa, como si todo se definiera, sin permitir matices, a partir del lugar en que nos ponemos en este debate de buenos contra malos. Al mismo tiempo, quienes defienden un modelo de derecho de autor más equilibrado, con mayor protección del dominio público y los derechos de acceso, suelen esquivar el problema de la retribución justa a los creadores por sus creaciones. Pero hay una idea que queda en el aire aun cuando despejemos todas las variables que nos confunden: la necesidad de que los autores reciban retribuciones justas por su trabajo. Me parece que este es un tema fundamental cuya discusión se ha dado erróneamente, y esto es precisamente parte del problema.</p>
<p>Una conversación honesta tiene que hablar de asuntos que parecen incómodos para el debate del derecho de autor, como la compensación justa que requieren los creadores, la que está relacionada en ciertos casos con la retribución por el trabajo y, en la gran mayoría de los casos de los creadores profesionales, con las condiciones contractuales que regulan la creación de obras intelectuales. Para algunos, la respuesta a esta pregunta ha sido el fortalecimiento del sistema tradicional de derechos de autor, pero nada parece indicar que mayor protección -y, por tanto, menores condiciones para el acceso y el interés público- mejoren las condiciones de los creadores. Lo que este fortalecimiento ha provocado es más bien una brecha profunda donde los perjudicados no son solo artistas y creadores que parecen impedidos de poder hacer efectivos sus derechos cuando existen infracciones pese a que la ley se encuentra de su parte, sino también el interés público, el que no se ve favorecido de forma alguna con aumentos progresivos en los plazos de protección, mayores derechos para autores y aumento indiscriminado de penas ante infracciones al derecho de autor.</p>
<p>Para resolver esas preguntas no sirve el ejercicio de seguir fortaleciendo el modelo de regulación de derechos autorales como en el pasado, porque el problema no radica allí. Durante décadas ha sido la ley y su presunta –y, por lo demás, falsa– idea de que no protege suficientemente a los autores la manera en la que hemos querido resolver un problema de mercado, un problema que en muchos casos es contractual. Se han aumentado plazos de protección, se han creado nuevos derechos, nuevas figuras delictivas asociadas a nuevas tecnologías y los creadores parecen seguir estando en el mismo estado de <em>desprotección</em> anterior a dichas modificaciones. Es hora de volver a revisar estas premisas y tratar de enfrentar los problemas de los autores como uno que no se resolverá con una regulación todavía más agresiva y desequilibrada de derechos de autor. Un debate más sofisticado debiera llevarnos a lugares diferentes a de la propiedad intelectual, por ejemplo, a la re-formulación de normas de derecho laboral que puedan aplicar con mayor rigor a las relaciones entre autores y empleadores o a la revisión de los términos de los contratos mediante los cuales se encargan obras creativas. Pensar, por tanto, en cómo resolver los problemas que hoy tienen los creadores, antes que en el interés de quienes el derecho de autor define como titulares, puede ser un punto de partida más honesto -aunque difícil y con resultado incierto- para poder avanzar hacia resolver la dicotomía que se presenta en derechos de autor entre el poderoso interés de los titulares de derechos y el precario estado del interés público.</p>
<p>La revisión de las metáforas, y del uso del lenguaje en materia de derechos de autor, no solo ha permitido ayudar a comprender un territorio legal cada vez más enrevesado y complejo. También ha favorecido el establecimiento de ideas y prejuicios que han sido dañinos para un debate robusto en materia de regulación de derechos de autor y sus necesarios equilibrios con el interés público. El ejemplo del uso del concepto “piratería” para referirse a infracciones al derecho de autor nos fuerza a entender una realidad maniquea, donde hay buenos en un costado y malos en el otro; donde unos y otros, además, no tienen puntos en común, sino que es la ley la que tiene que resolver un conflicto de otra forma irresoluble, como si se tratara de una realidad ingenua, una realidad de fábula, donde no caben las preguntas ni tienen espacio los matices. Esta forzada reducción de la realidad no supone solo el rechazo del otro, sino también una manera de esquivar esos ciertos detalles incómodos que muchas veces –y a nuestro pesar– nos explican un poco mejor una realidad que queremos evitar.</p>
<h3 id="referencias-bibliogr-ficas" tabindex="-1">REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS <a class="direct-link" href="#referencias-bibliogr-ficas" aria-hidden="true">#</a></h3>
<p>AUFDERHEIDE, Patricia and JASZI, Peter. Reclaiming Fair Use: How to Put Balance Back in Copyright (2011). Chicago, IL: The University of Chicago Press.</p>
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<p>BOYLE, James. (2008) The Public Domain: Enclosing the Commons of the Mind (Yale University Press)</p>
<p>CERDA SILVA, Alberto J. (2016). Evolución histórica del Derecho de Autor en América Latina. Ius et Praxis, 22(1), 19–58. <a href="https://dx.doi.org/10.4067/S0718%E2%80%9300122016000100002">https://dx.doi.org/10.4067/S0718–00122016000100002</a></p>
<p>HELFER, Laurence R. Regime Shifting: The TRIPs Agreement and New Dynamics of International Intellectual Property Lawmaking, 29 Yale Journal of International Law 1–83 (2004)</p>
<p>HOHFELD, WESLEY N. (2013) Some Fundamental Legal Conceptions as Applied in Judicial Reasoning, 23 Yale L.J.</p>
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<p>LESSIG, Lawrence. Free Culture : How Big Media Uses Technology and the Law to Lock down Culture and Control Creativity. New York :Penguin Press, 2004.</p>
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<p>LOUGHLAN, Patricia Louise (2006). Pirates, Parasites, Reapers, Sowers, Fruits, Foxes… The Metaphors of Intellectual Property. Sydney Law Review, Vol. 28, No. 2, pp. 211–226, 2006; Sydney Law School Research Paper No. 06/01. Available at SSRN: <a href="https://ssrn.com/abstract=919560">https://ssrn.com/abstract=919560</a></p>
<p>PATTERSON, L. R. (1968). Copyright in Historical Perspective. Vanderbilt University Press.</p>
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<p>PATRY, W. F. HOW TO FIX COPYRIGHT. Oxford University Press, 2012.</p>
<p>SELL, Susan K., (2009) Cat and Mouse: Industries‘, States’ and NGOs’ Forum – Shifting in the Battle Over Intellectual Property Enforcement. Available at SSRN: <a href="https://ssrn.com/abstract=1466156">https://ssrn.com/abstract=1466156</a>. or <a href="http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.1466156">http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.1466156</a></p>
<p>SELL, Susan K. (2010). The Global IP Upward Ratchet, Anti-Counterfeiting and Piracy Enforcement Efforts: The State of Play. PIJIP Research Paper no. 15. American University Washington College of Law, Washington, DC.</p>
<h3 id="notas" tabindex="-1">Notas <a class="direct-link" href="#notas" aria-hidden="true">#</a></h3>
<hr>
<ol>
<li>
<p>En lo sucesivo, denominaré maximalistas a aquellos grupos que abogan por ampliar el campo de acción de la propiedad intelectual –y del derecho de autor en particular–, por aumentar los plazos de protección, las penas y por utilizar el sistema penal para combatir sus infracciones.  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fnref:1" title="return to article">↩</a></p>
</li>
<li>
<p>Si bien excede por mucho la extensión y el objetivo de este texto, no hay muchos trabajos –aún menos en castellano– desde la filosofía del derecho que ayuden al derecho de autor a entender mejor conceptos tan complicados y llenos de recovecos como el de “derecho”. Usualmente, la filosofía de derecho suele usar las clásicas categorías de Hohfeld (1913) para orientar el camino aunque, como se ha dicho, las interconexiones en materia de derechos de autor siguen siendo débiles. En este sentido, el trabajo de Bell (2014) puede ser ilustrativo en esta dirección.  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fnref:2" title="return to article">↩</a></p>
</li>
<li>
<p>William St. Clair ha documentado que el concepto de piratería asociado a infracciones de derecho de autor es prácticamente coetáneo al Estatuto de la Reina Ana, considerada la primera norma jurídica que estableció derechos de autor. Ver Kretschmer, 2010:386.  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fnref:3" title="return to article">↩</a></p>
</li>
<li>
<p>Sin ánimo de exhaustividad, los tratados internacionales más relevantes son la Convención de Roma de 1961, el Convenio de Fonogramas de 1971, los Convenios Satélites de 1974, el Tratado OMPI sobre derechos de autor de 1996, el Tratado OMPI sobre interpretación o ejecución y fonogramas de 1996, entre otros. Ver <a href="http://www.wipo.int/treaties/en/">http://www.wipo.int/treaties/en/</a>  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fnref:4" title="return to article">↩</a></p>
</li>
<li>
<p>La última revisión importante del Convenio de Berna parece ser la revisión de Roma de 1928, donde se reconocen derechos morales de autoría e integridad. Es muy interesante revisar retrospectivamente la conformación del Convenio de Berna. Contrario a lo que se pudiera pensar, en sus inicios los países americanos no se hicieron parte de él. Tanto así, que intentaron desarrollar un marco normativo propio regional. Las razones por las que esto ocurrió no son del todo claras. Ver Cerda Silva, 2016.  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fnref:5" title="return to article">↩</a></p>
</li>
<li>
<p>De la creación de alguna de aquellas cosas que la ley chilena identifica como “obras” y, por tanto, sujetas de protección.  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fnref:6" title="return to article">↩</a></p>
</li>
<li>
<p>Es importante detenerse un segundo en la distinción autor y titular de derechos. Si bien de manera originaria en la gran mayoría de los casos el autor y el titular de derechos es la misma persona, la naturaleza patrimonial de los derechos de autor asume que dichos derechos se puedan enajenar. El resultado obvio de esto es que al estar en el comercio, los derechos patrimoniales de autor en buena parte de los casos tienen una vida comercial ajena al autor originario. El caso de las obras musicales puede servir de ejemplo. En el caso de una canción, existirá uno o varios autores originarios, quienes crearon la obra. Pero los derechos asociados a dicha canción pueden estar en varias manos, distintas del autor. Al mismo tiempo, por ejemplo, puede haber distintos titulares de los derechos de reproducción, adaptación, ejecución pública y distribución.  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fnref:7" title="return to article">↩</a></p>
</li>
<li>
<p>Si bien excede el alcance de este ensayo, vale la pena detenerse en este punto. Establecer que aquellas autorizaciones que entrega la ley son <em>excepciones</em>, supone que existe una <em>regla general</em> de protección. También supone que, en caso de duda, va a existir protección y, por tanto, es necesario que existan excepciones a esa norma. Esta retórica dista de ser unánimemente aceptada en la doctrina legal. Para muchos la regla general indica precisamente lo contrario: la regla es que <em>no existe protección</em>. Si la ley garantiza protección solo a ciertas creaciones que cumplen determinados criterios que la misma ley establece, se sigue que en caso que no se cumpla dicho criterio dichas creaciones no tendrán protección legal. La regla, por tanto, va a ser que el conjunto de todas dichas <em>cosas</em> (aquellas que no son objeto de protección por la ley, que no son obras) no tendrán protección. Solo de manera excepcional, y debido al interés público asociado, la ley entregará protección a alguna de esas cosas. Si para la sociedad existe un valor en que los autores tengan ciertos derechos, pues la ley le entregará dichos derechos. Si bien parece una distinción bizantina, es importante hacer notar el matiz para demostrar que indicar que los usos que la ley autoriza son <em>excepciones</em> y no <em>derechos</em> nos hace, nuevamente, inclinar la balanza del lenguaje. Ver Boyle, 2008.  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fnref:8" title="return to article">↩</a></p>
</li>
<li>
<p>Para mayores detalles relativos al concepto de <em>fair use</em>, ver Leval, 1990 y Aufderheide, 2011.  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fnref:9" title="return to article">↩</a></p>
</li>
<li>
<p>El <em>three step test</em> o prueba de los tres pasos, establece tres condiciones copulativas que deben cumplir las excepciones al derecho de reproducción de acuerdo al Convenio de Berna. El artículo 9 (2) del Convenio establece que se reserva a las legislaciones de los países de la Unión la facultad de permitir la reproducción de dichas obras en determinados casos especiales (paso 1), con tal que esa reproducción no atente a la explotación normal de la obra (paso 2) ni cause un perjuicio injustificado a los intereses legítimos del autor (paso 3).  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fnref:10" title="return to article">↩</a></p>
</li>
<li>
<p>Un ejemplo ilustrativo de esto es lo que sucedía en Chile con las bibliotecas hasta la reforma a la ley de propiedad intelectual de 2010. Hasta entonces, no había uso expreso alguno en la ley que autorizara a las bibliotecas a hacer su labor, como ofrecer copias de fragmentos de obras de su catálogo a sus usuarios, o bien asegurarse de tener copias de respaldo para efectos de preservación patrimonial. Tampoco había autorización expresa alguna para que las bibliotecas destinadas a usuarios con discapacidades audiovisuales en Chile pudieran hacer adaptaciones o reproducciones de libros para ser utilizadas por personas con discapacidad. Hasta 2010, buena parte de la labor de las bibliotecas en Chile era ilegal desde el punto de vista del derecho de autor.  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fnref:11" title="return to article">↩</a></p>
</li>
<li>
<p>United States Government Accountability Office, Observations on Efforts to Quantify the Economic Effects of Counterfeit and Pirated Goods. April 2010. En <a href="https://www.gao.gov/new.items/d10423.pdf">https://www.gao.gov/new.items/d10423.pdf</a>  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fnref:12" title="return to article">↩</a></p>
</li>
<li>
<p>Van der Ende, Martin et al. Estimating displacement rates of copyrighted content in the EU. Final Report. European Commission, Brussels 2015. Ver en <a href="https://cdn.netzpolitik.org/wp-upload/2017/09/displacement_study.pdf">https://cdn.netzpolitik.org/wp-upload/2017/09/displacement_study.pdf</a> Para más información, el estupendo reporte de Joe Karaganis Media Piracy in Emerging Economies. Social Science Research Council, 2011. Disponible en <a href="http://piracy.americanassembly.org/the-report/">http://piracy.americanassembly.org/the-report/</a>  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fnref:13" title="return to article">↩</a></p>
</li>
<li>
<p>En 2007, y luego de terminar su contrato con EMI, la banda británica Radiohead decidió distribuir su nuevo disco <em>In Rainbows</em> a través de un enlace de descarga en su sitio web y un sistema de pago voluntario, incluyendo la opción gratuita. Según fuentes, el disco <em>vendió</em> más de un millón de copias en la primera semana y hoy, que ya no puede ser conseguido de esta manera, sigue siendo uno de los discos más destacados del conjunto inglés. El escritor de ciencia ficción Neil Gaiman ha explicado cómo su libro <em>American Gods</em> aumentó sus ventas en un 300% luego de haberlo puesto a disposición gratuitamente en el sitio web de la editorial (Ver <a href="https://www.techdirt.com/articles/20110211/00384413053/how-neil-gaiman-went-fearing-piracy-to-believing-its-incredibly-good-thing.shtml">https://www.techdirt.com/articles/20110211/00384413053/how-neil-gaiman-went-fearing-piracy-to-believing-its-incredibly-good-thing.shtml</a>). El colectivo Monty Python aumentó en un 23000% las ventas de sus DVD cuando agregaron un botón de compra en las reproducciones de sus videos que se hacían en Youtube. Ejemplo recogido en Patry (2012:158–160).  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/68#fnref:14" title="return to article">↩</a></p>
</li>
</ol>
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      <title>Queremos todo smart o la importancia de las metáforas</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/queremos-todo-smart-o-la-importancia-de-las-metaforas/</link>
      <pubDate>Tue, 02 Mar 2021 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>Parece haber sido una moda pasajera, aun para los estándares acostumbrados en estos días. Pero durante al menos una década todo parecía apuntar a la necesidad de ser inteligente. O, aun mejor, <em>smart</em>. La premisa era sencilla: la adopción de tecnologías digitales en procesos no-digitales convertía lo estúpido en perspicaz. Por arte de magia, lo inútil en productivo.</p>
<p>Visto así, es difícil argumentar en contra. Habría que tener un grupo de muy buenas razones para no querer mejorar tan radicalmente asuntos que, sin estas nuevas tecnologías, se mantendrían en su sistémica ineficiencia. Así, estando todos de acuerdo en esta premisa, digitalizar implica desarrollar y modernizar. Avanzar hacia el futuro resulta entonces inevitable.</p>
<p><a href="https://citymonitor.ai/government/why-youll-be-hearing-a-lot-less-about-smart-cities">Nuestras ciudades</a>, para empezar. También casas, luces, aire acondicionado, llaves, relojes, televisores, teléfonos. Algunos han explorado convertir inteligentes los <a href="https://www.nytimes.com/wirecutter/blog/smart-toothbrushes-dont-recommend/">cepillos de dientes</a>, <a href="https://www.theverge.com/2016/3/28/11317518/kuvee-bottle-keep-wine-fresh-smart-wi-fi">botellas de vino</a>, <a href="https://www.amazon.com/HAPILABS-103-HAPIfork-Bluetooth-Enabled-Smart/dp/B00FRPCQ9Q">tenedores</a> y, por qué no, hasta <a href="https://www.businessinsider.com/smart-condom-icon-sex-wearable-2017-3">los preservativos</a>.</p>
<p>Cuando se trata de tecnologías digitales, es difícil no encontrarse con distintas referencias simbólicas como un esfuerzo para, al mismo tiempo, explicar y ocultar su funcionamiento, sus lógicas y sus impactos. Hablamos de <em>ciudades inteligentes</em> para referirnos a un sistema interconectado de sensores y aparatos de vigilancia en espacios públicos; es más fácil hablar de <em>cloud</em> y nubes que de galpones llenos de computadores enfriados a punta de energías fósiles. Más interesante escuchar a alguien hablar de los avances en inteligencia artificial, en lugar de las condiciones de trabajo de miles de trabajadores en Sudáfrica, Filipinas o Egipto que son la fuerza muscular detrás de la transcripción de mensajes de voz o la mágica digitalización de recibos en papel. En Europa, <a href="https://www.ft.com/content/21b19010-3e9f-11e9-b896-fe36ec32aece">un 40% de las start-ups vinculadas a inteligencia artificial usan en realidad personas, y no sofisticados algoritmos</a>.</p>
<p>En algún sentido, el uso sostenido de estas metáforas es una manera sutil de ubicar las tecnologías digitales en un lugar lejano, al que solo es posible acceder a través de una imaginería construida por quienes hablan fluidamente el arcano lenguaje que las define. Quizás mirar estas metáforas así sea una manera de romper ese hechizo y evitar relacionarnos con todo <em>lo digital</em> como si solo se tratase de mercadería construida por herméticos hechiceros high-tech.</p>
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      <title>Los NFTs son la representación de todo lo que está mal</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/los-nfts-son-la-representacion-de-todo-lo-que-esta-mal/</link>
      <pubDate>Tue, 30 Mar 2021 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p><a href="https://www.smbc-comics.com/comic/nft">https://www.smbc-comics.com/comic/nft</a></p>
<blockquote>
<p>Los NFT se sienten como si fueran el punto cúlmine de toda nuestra actual trayectoria cultural. Es la convergencia final de memes, <em>influencers</em>, contenido, especulación financiera, videojuegos y cambio climático bajo un solo paraguas conceptual. Una unión caótica de tendencias que al mismo tiempo que parecer increíblemente artificial, parece tan real que es imposible hablar de nada más.</p>
<p>Drew Austin, <a href="https://kneelingbus.substack.com/p/155-under-the-big-black-sun">Under the Big Black Sun</a></p>
</blockquote>
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    </item>
    
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      <title>NFT, neoliberalismo tech</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/nft,-neoliberalismo-tech/</link>
      <pubDate>Tue, 30 Mar 2021 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p><em>The Alchymist, In Search of the Philosopher’s Stone, Discovers Phosphorus, and prays for the successful Conclusion of his operation, as was the custom of the Ancient Chymical Astrologers,</em> by <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Joseph_Wright_of_Derby">Joseph Wright of Derby</a>, now in <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Derby_Museum_and_Art_Gallery">Derby Museum and Art Gallery</a>, <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Derby">Derby</a>, U.K.</p>
<p>La narrativa -y el hype- en torno al blockchain<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/72#fn:1" title="see footnote">[1]</a> se ha construido sobre una montaña de especulación financiera. Consecuentemente con ello, durante las últimas semanas pareciera que todo tiene que ver con los NFT, el acrónimo para los denominados <a href="https://www.xataka.com/criptomonedas/que-nft-activos-digitales-que-estan-transformando-coleccionismo-arte-bienes-tangibles-e-intangibles"><em>non fungible tokens</em></a>. La atención llega, en buena parte, por el <a href="https://www.nbatopshot.com/">rentable entinglado montado por la NBA para monetarizar videos y memorabilia digital</a>. En parte, <em>mainstream</em> del mundo del arte <a href="https://onlineonly.christies.com/s/beeple-first-5000-days/beeple-b-1981-1/112924">se ha visto convulso</a> por la cantidad de dinero involucrado en la venta <a href="https://www.theverge.com/2021/3/11/22325054/beeple-christies-nft-sale-cost-everydays-69-million">de dudosas obras de arte digital</a>.</p>
<p>Como quiera que fuese, el revuelo tiene que ver menos por la tecnología que por la oportunidad de monetarizar todo lo que esté a nuestro alcance, algo muy propio de nuestros tiempos.</p>
<p>El otro elemento propio de nuestros tiempos es el desconocimiento de cómo funciona la tecnología. O, dicho de otro modo, el desdén de entender el razonamiento de los comandos y algoritmos que hacen posible tecnologías digitales, especialmente aquellas novedosas. Y bueno, especialmente aquellas que, como si se tratara de pócimas alquímicas, prometen convertir procesamiento en dinero. O el equivalente al dinero.</p>
<h2 id="no-los-nft-no-son-propiedad-de-algo" tabindex="-1">No, los NFT no son <em>propiedad</em> de algo <a class="direct-link" href="#no-los-nft-no-son-propiedad-de-algo" aria-hidden="true">#</a></h2>
<p>Hablar de NFT es hablar de crypto y de blockchain, pero también en parte de economía política. Como dice Andrés, lógicamente <a href="https://www.technollama.co.uk/can-copyright-teach-us-anything-about-nfts">esto supone muchísima confusión</a>. La relación entre un blockchain y <em>algo</em> -como una obra intelectual, una pintura, una canción <a href="https://v.cent.co/tweet/20">o un tuit</a>– es la que existe entre esa cosa<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/72#fn:2" title="see footnote">[2]</a> y un recibo, un comprobante que indica que esa cosa es una <em>versión firmada</em> de la cosa. El recibo, es decir el NFT, no <strong>es</strong> la cosa.</p>
<p><strong>Son una versión firmada</strong>. Es decir, es una versión específica de una cosa. <a href="https://foundation.app/NyanCat/nyan-cat-219">El NFT de este Nyan Cat</a> fue vendido en el equivalente a cerca de $600.000 dólares estadounidenses. No fue vendida la imagen ilustrada del gato de colores, sino una versión digital de ella. Una reproducción especial, que lleva asociado un código específico y único en <em>el recibo</em>. Es eso lo que se comercia.</p>
<p><strong>Son una versión de la cosa</strong>. Una de las gracias de todo esto radica en que, para algunos, los NFT crean escasez artificial. Crean copias <em>especiales</em> de una cosa. Pero, pese a todo lo especial que pueda ser, no son la cosa misma. Son versiones específicas que para algunos puede generar especial valor. Un poco absurdo, pero es la misma lógica que parece haber con la venta de artículos coleccionables únicos. Como la camiseta que utilizó un futbolista conocido. Claro que, en este caso, estas versiones especiales no son distintas de ninguna de las otras versiones especiales que circulan.</p>
<blockquote>
<p>25% environmental impact tax on bitcoin NOW !</p>
<p>— d҉r҉ ҉n҉i҉e҉l҉s҉✊🏽🖤🎱♠️ (@nielstenoever) <a href="https://twitter.com/nielstenoever/status/1371393505164148738?ref_src=twsrc%5Etfw">March 15, 2021</a></p>
</blockquote>
<p>Hasta acá estamos hablando de sofisticadas construcciones algorítmicas para resolver un problema que no es del todo claro. De hecho, uno de los desafíos que ha tenido hasta ahora el blockchain es que <strong>parece ser una complicada solución en búsqueda de un problema</strong>, y no lo contrario.</p>
<p>Pero para ciertos guaripolas del blockchain, se trata ni más ni menos de la construcción de una infraestructura tecnológica descentralizada que permitiría funcionar ciertos mercados de manera más eficiente y sin el molesto rol que nuestras sociedades le han dado a los gobiernos o instituciones financieras.</p>
<p>Pero, de ser cierto, este es un futuro que se construye a cambio de un <a href="https://memoakten.medium.com/the-unreasonable-ecological-cost-of-cryptoart-2221d3eb2053">brutal consumo energético</a>. Por ejemplo, de acuerdo al Bitcoin Energy Consumption Index, la energía que el mundo consume en computadores enchufados procesando bitcoins <a href="https://digiconomist.net/bitcoin-energy-consumption/">es equivalente al consumo total de Chile</a>.</p>
<p>Esto no debiera ser una nota al pie. De hecho, me parece que es una triste demostración de la escasa conexión entre el desarrollo tecnológico digital actual y los beneficios -para el medio ambiente, para nuestra privacidad o para nuestras democracias- que debieran aportar a la sociedad.</p>
<p>Los NFT son, de alguna forma, una manifestación extrema y angustiante de lo anterior, que no es sino una forma extrema de neoliberalismo tecnológico. Donde la innovación en realidad se trata de la creación de nuevos espacios para el disfrute y especulación de millonarios de turno a costa de nuestro medio ambiente y regulación.</p>
<hr>
<ol>
<li>En adelante, cada vez que diga blockchain, imagínate un gran libro contable o el gran libro del Conservador de Bienes Raíces  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/72#fnref:1" title="return to article">↩</a></li>
<li>Digo cosa porque me refiero a la versión digital de algo, como puede ser una canción, un tuit, una fotografía, un video o un artículo.  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/72#fnref:2" title="return to article">↩</a></li>
</ol>
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    </item>
    
    <item>
      <title>Google v Oracle APIs rules everything around me</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/google-v-oracle-apis-rules-everything-around-me/</link>
      <pubDate>Wed, 07 Apr 2021 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>En el que debe ser el caso judicial más importante en materia tecnológica en muchos años, <a href="https://www.supremecourt.gov/opinions/20pdf/18-956_d18f.pdf">la Corte Suprema de Estados Unidos sostuvo (por 6–2) que Google no cometió ninguna infracción de derecho de autor</a> al copiar pedazos de la API Sun Java de Oracle para construir Android. En particular, sostuvo que ese tipo de copia o reproducción es un ejemplo de <em>fair use</em> en el marco de la legislación estadounidense, por tanto no es una infracción.</p>
<p>El fallo y sus alcances -y también lo que no quiso decir la Corte- van a ser probablemente objetos de largos análisis y artículos muchísimo más sofisticados y largos que este. Pero como también es una materia extremadamente de nicho, me voy a detener en dos asuntos fundamentales: qué es una API y por qué el fallo es importante para la industria de software.</p>
<h3 id="qu-diablos-es-una-api" tabindex="-1">Qué diablos es una API <a class="direct-link" href="#qu-diablos-es-una-api" aria-hidden="true">#</a></h3>
<p>Aunque parezca increíble, buena parte de la discusión respecto de este caso se concentró en la naturaleza jurídica de estas “<em>application programming interfaces</em>” o APIs. Si bien son en sentido estricto <em>código</em>, una API es más bien un grupo de especificaciones que permite el acceso a datos, una aplicación o un servicio. Una API es un intermediario, si se quiere. Una interfase que conecta a otra cosa<a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/76#fn:1" title="see footnote">[1]</a>.</p>
<blockquote>
<p>Considere esta exhaustiva analogía –aun cuando sea un poco exagerada- que ilustra cómo es usar una API para un programador. Imagine que puede, gracias a un teclado, darle instrucciones a un robot para que vaya a un estante, abra un determinado cajón y saque una específica receta guardada. Con la receta en la mano, el robot va a su cocina y se la entrega a un cocinero para que prepare el plato. Este ejemplo es exactamente como funciona el sistema organizacional sobre el que funciona una API. A través de un comando simple, el robot localiza la receta exacta y se la entrega al cocinero. Del mismo modo, escribir una <em>llamada de método</em> («method call») le solicita a la API que encuentre el código de implementación y se lo entrega a su computador. Adicionalmente, y no menos importante, elegir el plato que usted quiere para la cena, usted no necesita saber el contenido de la receta, tal como el programador usando una API no necesita aprender cómo se implementa el código («implementing code»). En ambos casos, aprender el comando es suficiente.</p>
<p>El juez Stephen Breyer (quien redactó el fallo) lo explica con peras y manzanas (aunque la traducción es mía)</p>
</blockquote>
<p>Esta técnica de usar APIs ha sido usada por décadas, dado que permite a desarrolladores poder escribir programas que usan funcionalidades de otro sin necesidad de saber cómo funcionan internamente. Como se trata de un set de especificaciones documentadas, los desarrolladores no tienen que aprender a escribir lenguajes diferentes cada vez que sus programas requieren interoperar con otros. Simplemente siguen esas especificaciones y pueden interoperar.</p>
<p>Pero en el marco del debate de este caso (que duró más de una década) abogados de Oracle intentaron esgrimir que, en realidad, una API es lo mismo que el software o aplicación al que entrega acceso. Mientras Google argumentaba que «copiar APIs» era una práctica extendida y común de la industria, Oracle sugería que se trataba de una infracción a sus derechos de autor (en su calidad de titular de los derechos de Java). Por tanto, Google debía pasar por caja.</p>
<p>Por otro lado, la abogada de Oracle Annette Hurst (hasta entonces una reputadísima abogada de propiedad intelectual en Estados Unidos), públicamente defendió la idea de la equivalencia entre API y programa, incluso <a href="https://twitter.com/divaesq/status/1178129883949436928">señalando que la API de Java es “ejecutable”</a>, que es más o menos equivalente a pensar que es lo mismo el menú de un restaurant que el plato de comida caliente que te estás comiendo. Esto, que puede ser un tecnicismo fino, da cuenta de una confusión total respecto del asunto.</p>
<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">It is an undisputed fact in the case that the Java API is executable and that it meets the statutory definition of software. All of y’all trying to make this about something it’s not. <a href="https://t.co/umpQVxXhA5">https://t.co/umpQVxXhA5</a></p>&mdash; Annette Hurst (@divaesq) <a href="https://twitter.com/divaesq/status/1178135745422217216?ref_src=twsrc%5Etfw">September 29, 2019</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
<p>Acá la abogada Hurst explicándole a la profesora Pamela Samuelson cómo funciona una API.</p>
<h3 id="por-qu-este-fallo-es-importante" tabindex="-1">Por qué este fallo es importante <a class="direct-link" href="#por-qu-este-fallo-es-importante" aria-hidden="true">#</a></h3>
<p>Como decía, acceso abierto a APIs es esencial para desarrolladores de software actuales. Se me hace muy difícil pensar en un modelo de desarrollo de software que interopere, que pueda funcionar en distintas plataformas, por ejemplo, sin el uso masivo de APIs. Si por cada vez que un desarrollador quiera implementar una operación interoperable con otro software debiese aprender el lenguaje de cada uno de aquellos con quienes necesita interoperar, no solo crearía barreras brutales para la innovación, sino que además haría excesivamente costoso poder desarrollar programas que puedan conversar entre sí. El efecto más obvio, sería la concentración aun mayor de un mercado en pocas manos.</p>
<p>De alguna forma, este fallo es un suspiro para una industria que navega siempre en aguas turbulentas cuando se trata del marco legal aplicable. Para este marco legal, hay pocas diferencias normativas entre un programa computacional y una poesía.</p>
<p>Como suele suceder con los fallos de la Corte Suprema estadounidense, no resolvieron <em>todos los asuntos</em>. Por ejemplo, una de las preguntas principales, que fueron objeto de casi todos los <em>amicus</em> presentados a favor de Google (<a href="https://blog.mozilla.org/netpolicy/2019/02/26/mozilla-asks-supreme-court-to-protect-app-development/mozilla-google-v-oracle-amicus-brief/">Mozilla</a>, <a href="https://www.eff.org/document/amicus-brief-electronic-frontier-foundation">EFF</a>, o el de <a href="https://www.publicknowledge.org/documents/google-v-oracle-public-interest-amicus-brief/">Public Knowledge</a>), era la definición si es que estas APIs están o no sujetas a derecho de autor. Si se trata de obras protegibles. El fallo no responde esta pregunta, sino que opta por la opción de determinar que el uso de ellas califica como <em>fair use</em> de acuerdo a la doctrina tradicional. No es el mejor escenario, pero el casi mejor.</p>
<p>Por último, es interesante que el fallo haya destacado la importancia del interés público involucrado cuando se trata de permitir que desarrolladores puedan usar estas tecnologías para desarrollar soluciones interoperables. Es llamativo que sea la primera decisión donde la Corte haga referencia al fair use desde un caso de parodias en 1994 (Campbell v. Acuff-Rose Music). De hecho, dada la naturaleza de la idea de <em>fair use</em>, resulta especialmente interesante que la Corte Suprema decida explorar estas áreas para incorporar usos autorizados en el marco del software ampliando, de alguna forma, su alcance. Por ejemplo, está por ver si esta mirada respecto del fair use abre un poco la nebulosa legal en que están archivistas de software antiguo o hasta creadores de fan fiction, <a href="https://www.nytimes.com/2021/04/06/technology/google-oracle-supreme-court.html">como la sugerido Kendra Albert</a>.</p>
<hr>
<ol>
<li>1 Si se sigue esta lógica, una API es más bien una interfase, y las interfases no son sujetas de protección en Estados Unidos. De hecho, <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Lotus_Dev._Corp._v._Borland_Int%27l,_Inc.">hay un fallo de la propia CS al respecto en 1996, Lotus v. Borland</a>)  <a href="https://blog.claudioruiz.com/archivos/76#fnref:1" title="return to article">↩</a></li>
</ol>
]]></description>
    </item>
    
    <item>
      <title>Robots como mascotas</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/robots-como-mascotas/</link>
      <pubDate>Wed, 28 Apr 2021 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>En un hermoso relato del escritor Ted Chiang, en el futuro los humanos se relacionan con “digientes”, una especie de mascotas virtuales que pueden ser cuidadas y educadas, lo que les permite cre
cer, aprender y tener autonomía, la que se desarrolla de acuerdo a esos parámetros de crecimiento. El que una relación -con humanos o no- sea real, explica Chiang, está dada por nuestra disposición a dedicarle esfuerzos a mantenerla.</p>
<p>La historia de la tecnología digital reciente está plagada de metáforas. Desde la supercarretera de la información o la aldea global pasando por referirnos a piratería a asuntos que poco tienen que ver con robos en ultramar o nube para referirnos a esos galpones llenos de máquinas donde alojamos nuestros datos. Una forma de verlo es que usamos las metáforas como una forma de asociar asuntos complejos con aquellas con las que tenemos familiaridad. Otra, es que, al hacerlo, traemos clandestinamente todos los prejuicios del ejemplo hacia el asunto que queremos mejor comprender.</p>
<p><a href="https://www.theguardian.com/technology/2021/apr/17/ai-ethicist-kate-darling-robots-can-be-our-partners">La investigadora Kate Darling lo tiene clarísimo</a>. Acaba de publicar un nuevo libro llamado The New Breed, donde argumenta que una forma útil para prepararnos mejor ante el futuro es pensar en los procesos automatizados, robots e inteligencia artificial tal como pensamos en nuestras mascotas. Suena extraño, pero tiene sentido si pensamos en cómo tratar, por ejemplo, la responsabilidad (extracontractual, para mejor precisión) derivada de acciones derivadas de algoritmos. Hoy parecemos estar tentados en indicar que los problemas de discriminación, privacidad o falta de imparcialidad no son culpa de estos procesos. Los procesos son fórmulas, que los defectos son productos “del sistema”. Si seguimos la idea de Darling, en casos como estos hay una responsabilidad directa en quien tiene el deber de cuidado de dichos sistemas.</p>
]]></description>
    </item>
    
    <item>
      <title>Snapchat tensiona la sección 230</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/snapchat-tensiona-la-seccion-230/</link>
      <pubDate>Thu, 06 May 2021 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>El 28 de mayo de 2017, a eso de las siete de la tarde, Jason, Hunter y Landen, un grupo de amigos de Walworth Country, Wisconsin, se suben a un auto con ganas de algo de acción. El resultado es fatal, luego de perder el control del vehículo minutos después de haber llegado a los 200 km/hora, haberse estrellado contra un árbol y provocar el incendio del auto y la muerte instantánea del grupo de adolescentes.</p>
<p>Las pericias descubrieron que Landen, sentado en el asiento del copiloto, un par de minutos previos al trágico desenlace abrió Snapchat en su celular y activó el “Speed Filter”. Speed Filter es un filtro que permite grabar la velocidad a la que van en tiempo real, utilizando el GPS del dispositivo y así compartirlo a través de la red social.</p>
<p>Quizás la decisión de acelerar fue solo por la adrenalina asociada. Los padres de los jóvenes piensan otra cosa: que el secreto cálculo algorítmico que entrega premios y <em>badges</em> en Snapchat incidió directamente en la decisión de los adolescentes de apretar el acelerador y mostrar la proeza a través de internet.</p>
<p>Los padres buscan responsabilizar a Snapchat. La decisión final (que ya tiene la venia previa de la Corte de Apelaciones del noveno circuito) debe hacerse cargo de la tensión entre el ya clásico argumento de la responsabilidad de intermediarios establecido en la <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Section_230">sección 230 de la Communications Decency Act</a> (que exime de responsabilidad a las empresas tecnológicas por actos de terceros) y que, en el caso en concreto, pareciera ser que no es esta estructura sino <em>la decisión sobre el diseño de la app misma</em> la que podría gatillar su responsabilidad.</p>
<p>Leer más: <a href="https://www.npr.org/2021/05/04/993579600/snapchat-can-be-sued-for-role-in-fatal-car-crash-court-rules">https://www.npr.org/2021/05/04/993579600/snapchat-can-be-sued-for-role-in-fatal-car-crash-court-rules</a></p>
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    </item>
    
    <item>
      <title>Algoritmos con rasgos humanos</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/algoritmos-con-rasgos-humanos/</link>
      <pubDate>Wed, 06 Jul 2022 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>Columna <a href="https://www.ciperchile.cl/2022/06/30/algoritmos-con-rasgos-humanos/">publicada en Ciper Chile el 30 de junio de 2022</a></p>
<p>De un momento a otro, Blake Lemoine se formó la convicción de que el <em>bot</em> al otro lado de su pantalla tenía sentimientos. <a href="https://www.washingtonpost.com/technology/2022/06/11/google-ai-lamda-blake-lemoine/">La reciente repercusión de esta historia alrededor del mundo</a> está directamente relacionada con que Lemoine no es un advenedizo, sino parte de un equipo de inteligencia artificial en Google a cargo de programar precisamente el bot que de pronto le hizo creer al ingeniero que interactuaba con algo más que el resultado de sofisticados algoritmos alimentados por una cantidad inimaginable de datos.</p>
<p>La idea de que los computadores —o, para usar la jerga de nuestros días, la «inteligencia artificial»— sean más astutos, inteligentes y eficientes que los humanos ha estado presente desde prácticamente el momento mismo en que se programaron los primeros modelos de texto predictivo, en los años 60. Visto el acelerado avance de la tecnología digital durante el último par de décadas, ya no parece conformarnos que modelos matemáticos sean capaces de decidir con precisión la mejor jugada en una partida de ajedrez. Alimentados en buena parte por el interés corporativo, <strong>se acerca el momento en que estos programas dejen de ser algo más que sofisticados procedimientos matemáticos capaces de producir piezas de arte, canciones y textos, para convertirse en entes que merezcan algo más de protección.</strong> Tal como sucedió con los derechos de los animales, sigue el argumento, es cosa de tiempo para que tengamos que hacernos las mismas preguntas respecto de aquellas líneas de código que procesan información.</p>
<p>Una de las paradojas más inquietantes del desarrollo de la tecnología digital es que la abrumadora cantidad de información a la que hoy tenemos acceso no ha permitido <em>necesariamente</em> un ecosistema informativo más plural, diverso y democrático. Podría pensarse que, al menos en algún sentido, es más bien lo opuesto: nuestra limitada capacidad de procesar tantos datos, noticias y correlaciones nos ha llevado a vivir en un mundo en donde campea la denominada <em>desinformación</em>. La escasa confianza en los medios de comunicación tradicionales, la adopción masiva de plataformas digitales controladas por misteriosos algoritmos, y la tradicional inclinación al control por parte de quienes detentan el poder político o económico <strong>nos han arrastrado a un momento de muy baja confianza en todo aquello que considerábamos confiable. Y en eso consiste la paradoja: de un momento a otro no parece ser tan clara la línea que separa lo que es cierto de lo que es inventado.</strong> Aquello que existe y aquello que es más bien un producto más de los estímulos y la sugestión.</p>
<p><a href="https://dl.acm.org/doi/pdf/10.1145/3442188.3445922">Un informe interno preparado en 2020 por Timnit Gebru</a>, entonces directora del equipo de <em>Ethical AI</em> en Google, sugería que uno de los riesgos en el desarrollo de estos modelos de lenguaje predictivo es porfiadamente humano: que <strong>tendemos a considerar como humanas a cosas que</strong> <strong><em>parecen</em></strong> <strong>serlo.</strong> Estos modelos, al estar alimentados con enormes cantidades de datos, indica Gebru, generan textos aparentemente coherentes que pueden llevar a pensar que detrás de ellos hay una mente humana. Obstinadamente. Es como una versión un poco más sofisticada de un papagayo capaz de usar la lengua para repetir palabras del castellano. Cuando el papagayo anuncia «¡incendio!», lo hace por repetición, y no porque asocie la existencia de calor o de un cigarrillo encendido cerca de una fuente de gas con lo que aparentemente está anunciando.</p>
<p>El hechizo de la novedad y lo extraordinario ha sido muchas veces utilizado para desviar la atención respecto de asuntos un poco menos seductores, pero igual de importantes. Por ejemplo, la utilización de algoritmos y modelos predictivos para la detección preventiva de delitos, y evaluar el otorgamiento de créditos financieros o beneficios sociales es una realidad existente en nuestros días, la cual afecta especialmente a los grupos más desventajados de nuestra sociedad. Favorecer lo fantástico y potencialmente extraordinario —tanto de este como de otros avances tecnológicos— es aportar ingenuidad a un debate que, por el contrario de la confianza ciega en los cálculos digitales, requiere más datos, más información y más sofisticación.</p>
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    <item>
      <title>emma thomson is right</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/emma-thomson-is-right/</link>
      <pubDate>Sat, 13 Jan 2024 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<blockquote>
<p>In practical terms, ‘content creator’ neatly accomplishes two things at once: It lets people who make garbage think they’re making art, and tells people who make art that they’re making garbage.
<a href="https://www.nytimes.com/2023/09/27/movies/emma-thompson-writers-strike-content.html">Emma Thomson en el NYT</a>.</p>
</blockquote>
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    </item>
    
    <item>
      <title>el sentido de las cosas</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/el-sentido-de-las-cosas/</link>
      <pubDate>Fri, 14 Jun 2024 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<blockquote>
<p>En el libro Presencias, del director de cine Carlos Reygadas, hay unas reflexiones sobre entender o no una obra que me parece central para iluminar algo de lo que pasa con la poesía de Oppen. Reygadas cuenta que fue a ver Nostalgia, de Tarkovski, y que la trama de la película le era esquiva. Dice: “Creo no haberla considerado siquiera mientras veía la película, ni la primera ni otras veces. En verdad no sé aún de qué trata Nostalgia, nunca he sentido esa necesidad. Miro la película como la arena en la playa o una jauría de perros vagando por la calles”. Y más adelante remarca frente a estas imágenes: “Siento su sentido”. Y agrega: “Ante tanta generosidad me agacho reconociendo que todo esto es mío, y de ustedes, y que pertenecemos a ellos también.</p>
<p><a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/causa-presion-social_129_11432196.html">Fabián Casas, 2024</a></p>
</blockquote>
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      <title>however</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/however/</link>
      <pubDate>Sun, 27 Oct 2024 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p><img src="/img/however.png" alt="However image">
Nick Cave, <a href="https://www.theredhandfiles.com/three-single-words-that-you-like/">diciembre 2023</a>.</p>
]]></description>
    </item>
    
    <item>
      <title>IMSI catcher, el sistema de intercepción de llamadas y las libertades públicas</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/IMSI-catcher/</link>
      <pubDate>Fri, 13 Dec 2024 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>Esta semana la sala del Senado aprobó el informe de la comisión mixta sobre la Ley Antiterrorista, en trámite desde agosto de 2023. Sin duda, representa un progreso importante en la modernización de una normativa que ha recibido múltiples críticas, tanto por no adaptarse a nuevas formas criminales como por mantener definiciones y procesos impropias de un estado de derecho. Aunque la sala del Senado aprobó el informe por amplia mayoría, diversas voces han cuestionado ciertas normas del proyecto en que vale la pena detenerse.</p>
<p>El artículo 19 del proyecto autoriza la intervención de redes de telefonía o datos móviles mediante tecnologías que simulen sistemas de transmisión de telecomunicaciones, para registrar direcciones IP, identificadores SIM, IMEI o IMSI, además de otros metadatos que permitan singularizar o identificar dispositivos tecnológicos.</p>
<p>Estas tecnologías, conocidas como &quot;IMSI catchers&quot;, son dispositivos que simulan ser antenas de telefonía móvil. Crean falsas antenas de telecomunicaciones para engañar  a los teléfonos dentro de su radio de acción, permitiendo monitorear e interceptar comunicaciones, incluyendo llamadas y mensajes de texto. Esto facilita la obtención de datos de todos los aparatos a su alcance, abarcando no solo a sujetos bajo investigación penal, sino  también a cualquier dispositivo que incidentalmente se conecte al sistema de vigilancia.</p>
<p>Globalmente, el uso de IMSI catchers en la persecución criminal ha generado controversia por la limitada regulación de tecnologías de vigilancia masiva, el secretismo en su implementación y su evidente conflicto con el derecho a la privacidad en línea. Estas preocupaciones deberían considerarse al regular su uso en Chile, aspecto que hasta ahora ha sido insuficientemente abordado.</p>
<p>Primero, es imperativo regular estas tecnologías de vigilancia masiva. El proyecto es un avance en este sentido dado que se refiere explícitamente a su utilización, estableciendo alcances y procedimientos de autorización. Sin embargo, debido al profundo alcance de la intrusión que permiten estos dispositivos, resulta esencial incorporar mayores controles contra posibles abusos o usos no contemplados en la ley. Una regulación más robusta debería incluir, por ejemplo, protocolos de eliminación de datos recopilados tras un plazo razonable y abordar la importación y comercialización de estos aparatos a particulares.</p>
<p>Adicionalmente, el uso de estas tecnologías no debiera evadir el escrutinio público. No es poco usual que agencias de persecución criminal u otros agentes estatales argumenten la opacidad de su actuar basado en argumentos de seguridad nacional. Una normativa que permita medidas tecnológicas inclusivas –como los IMSI catchers– debiera elevar dichos estándares, de manera tal de permitir a la ciudadanía saber qué capacidades actualmente cuentan los organismos públicos autorizados por ley a utilizarlos, qué tan útiles han sido en la persecución de delitos o quiénes son los proveedores de estas tecnologías, entre otras. Sin estas medidas de transparencia, el control ante potenciales abusos se torna muy difícil.</p>
<p>En tercer lugar, es necesario que la ley resuelva de manera adecuada el conflicto entre el uso de estas tecnologías y el derecho a la privacidad. Pese a lo que usualmente se argumenta, este conflicto no es irresoluble. La vida en sociedad supone siempre, en todos los casos, la mantención de distintos equilibrios tanto entre derechos fundamentales. Los estándares internacionales de derechos humanos constituyen el marco natural para resolver esta tensión, exigiendo que las medidas intrusivas cumplan con criterios de necesidad, legalidad y proporcionalidad.</p>
<p>Para evaluar si la inclusión de dispositivos de vigilancia como los IMSI catchers es pertinente debiera entonces ser regular de manera más robusta su utilización y comercialización, determinar explícitos requerimientos de transparencia en su utilización y, por sobre todo, responder con claridad si estas medidas son necesarias y proporcionales. Esto último implica si es que son, en la forma propuesta, el único medio para alcanzar un objetivo legítimo o la medida <em>menos restrictiva posible</em> para obtener ese fin legítimo establecido en la ley.</p>
<p>Sin ello, la aprobación de este proyecto de ley debiera ser extremadamente preocupante para las libertades públicas en Chile.</p>
<p>Columna <a href="https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2024/12/13/imsi-catcher-el-sistema-de-intercepcion-de-llamadas-y-las-libertades-publicas/">publicada en El Mostrador el 13 de diciembre de 2024</a></p>
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    </item>
    
    <item>
      <title>Discos favoritos del 2024</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/discos-favoritos-2024/</link>
      <pubDate>Mon, 30 Dec 2024 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>Esto era una vieja práctica de épocas que parecen estar muy abajo de esta pila de publicidad, violencia, autobombo y vigilancia en la que se ha convertido la internet del 2024. Debajo de todo eso seguimos estando los mismos de siempre buscando silenciosamente dónde están esos espacios llenos de preguntas y dudas en este mar de certezas. Sobreviviendo en un mundo <em>virtual</em> convertido en un <a href="https://www.ystrickler.com/the-dark-forest-theory-of-the-internet/">'bosque oscuro'</a></p>
<blockquote>
<p>Imagine a dark forest at night. It’s deathly quiet. Nothing moves. Nothing stirs. This could lead one to assume that the forest is devoid of life. But of course it’s not. The dark forest is full of life. It’s quiet, because night is when the predators come out. To survive, the animals stay quiet.</p>
</blockquote>
<p>En fin, me desvié. Yo sólo venía para compartirles los discos que más me han sorprendido y han sonado repetidamente en mi cabeza desde que los escuché por primera vez. No es un ranking, pero podría ser.</p>
<p><strong>Editado 2024-12-31</strong>: Gracias por los comentarios recibidos. Agregué algunos links a plataformas para escuchar los discos. Ahora, mirando el post, me di cuenta que había dos discos que se quedaron fuera de la mesa. Prometí 10, pero había 8. Esos dos que se perdieron era el de Julia Holter y el de Arooj Aftab. Los agrego.</p>
</br>
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        <h3>Julia Holter - Something in the Room She Moves</h3>
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      <p>Uno nunca sabe con lo que se va a encontrar con un disco de Julia Holter. No, miento. Sabes que lo más probable es que no suene en la radio y que te lleve a Broadcast, a Animal Collective, a lugares por ahí cerca. También sabes que no es que reniegue del pop, como te enteraste seguramente al escuchar <a href="https://juliaholter.bandcamp.com/album/have-you-in-my-wilderness?t=1">Have You in My Wilderness</a> (recomendado también). En este nuevo disco hay más experimentación que flechazos pop, más meditación que glitter. Algún latero dirá que se necesitan varias escuchas para entrar, pero a veces hay que hacerle caso a esta gente.</p>
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      alt="Arooj Aftab - Night Reign"
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        <h3>Arooj Aftab - Night Reign</h3>
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      <p>Esta es otra de las obsesiones que he adquirido en los últimos años. El año pasado me quedé escuchando más veces de lo que pensé un disco llamado <a href="https://open.spotify.com/album/0nP1MzWoPnLfLglLS0v4CQ?go=1&nd=1&dlsi=a30e7369793b4f5a">Love in Exile</a>, una colaboración excepcional entre el pianista Vijay Iyer, los sintetizadores de Shahzad Ismaily y voz de la cantante pakistaní Arooj Aftab. Este año ella lanzó Night Reigh, más o menos en la misma línea, pero sin los la presencia de los sintetizadores del disco que menciono. Los arreglos de piano, las cuerdas, en fin, toda la producción para estar armada para que se luzcan las tonalidades de su voz. Habrá quienes no se animan a escuchar música fuera de su espectro y se pierden cosas como esta. </p>
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      alt="Beth Gibbons - Lives Outgrown"
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        <h3>Beth Gibbons - Lives Outgrown (2024)</h3>
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<p>Se toma su tiempo Beth Gibbons. Su disco debut aparece 22 años luego de su excelente colaboración con Rustin Man (Talk Talk) y su última aparición discográfica fue un disco en vivo interpretando las voces en la Sinfonía no.3 de Henryk Górecki. Un poco de eso, supongo, se trata también este disco, del paso del tiempo, de la pérdida, y de la construcción de esperanzas en un mundo gris.</p>
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      alt="Nick Cave and The Bad Seeds - Wild God"
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        <h3>Nick Cave and The Bad Seeds - Wild God (2024)</h3>
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      <p>Los caminos de Nick Cave lo han llevado lejos de la histeria adolescente y autodestructiva de sus primeros años. Hoy Cave es mucho más explícito con sus viejas obsesiones religiosas, con el poder de las historias para sanar actuales heridas, y, por sobre todo, con el huir del <i>rock and roll</i> para reconfigurarlo a su pinta. Este disco es el último paradero hasta ahora en esta micro con destino quién sabe dónde, una parada igual de obsesiva pero tratando de alcanzar la felicidad luego de pasear tan cerca de la oscuridad.</p>
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        <h3>Cindy Lee - Diamond Jubilee (2024)</h3>
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      <p>Tengo bastante asumido mi poca conexión y aburrimiento con muchas de las nuevas tendencias musicales amplificadas algorítmicamente. Bueno, este disco fue un cachetazo de vuelta a la sorpresa. Un disco triple en la era del tiktok, probablemente lo más punk que podría habernos regalado el 2024. Un paseo por Neil Young, Burt Bacharach, Velvet Underground y Ariel Pink. Enpaquetados en deliciosos e inesperados 122 minutos de canciones con las que encariñarse todos los días con una diferente. Si el futuro es parecido a esto, es que vamos bien.</p>
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      alt="Adrianne Lenker - Bright Future"
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        <h3>Adrianne Lenker - Bright Future</h3>
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    </div>
    <div class="album-info">
      <p>Adrianne Lenker es de esa gente que parece que no falla. Con Big Thief lleva cinco discos estupendos y ahora se anota un montón de canciones hermosas en su debut. A ver, la exploración va por el country (momento, no arrancar) y un minimalismo cuidado parecido a Sufjan Stevens, aunque harto menos desgarrador. Tiene la gracia de esos discos grandes, que a la segunda o tercera escucha pareciera que estuvieron siempre, desde hace décadas, allí.</p>
    </div>
  </div>
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      <div class="album-info">
        <h3>Michael Kiwanuka - Small Changes (2024)</h3>
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        </div>
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    </div>
    <div class="album-info">
      <p>Siempre he sido bien fan de Kiwanuka. Por alguna razón siempre me pareció menos disonante que todas esas reversiones de soul que estuvo tan de moda hace algunos años. Sí, tiene todos los ingredientes, coros, vientos, percusiones limpiecitas que deben estar ya patentadas por Danger Mouse, y un vozarrón que siempre parece estar pidiendo permiso. Pese a todo eso, suena cerca y nunca jamás repetitivo.</p>
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  </div>
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      alt="Christopher Owens - I Wanna Run Barefoot Through Your Hair"
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        <h3>Christopher Owens - I Wanna Run Barefoot Through Your Hair</h3>
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        </div>
      </div>
    </div>
    <div class="album-info">
      <p>Siempre he pensado que Owens es injustamente subvalorado. No solo tiene una vida de novela, que incluye haber arrancado de una secta a los 16 <a href="https://www.theguardian.com/world/2017/mar/11/children-of-god-church-sex-cult-texas-mexico-fbi">historia real</a>, con la banda Girls haber llegado en el momento preciso, justo antes de caer en las drogas y que su partner creativo muera en el proceso; un grave accidente en moto, vivir en la calle, las tiene todas. Pero lo mejor que sabe hacer es canciones, de esas que se quedan, de las que dan ganas de cantar. Este disco, algo depre si se quiere, está repleto de esas. </p>
    </div>
  </div>
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      alt="Sault - Acts of Faith"
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        <h3>Sault - Acts of Faith</h3>
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        </div>
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    <div class="album-info">
      <p>SAULT es la banda que me da esperanza en el futuro. Así, de entrada. A muchísima distancia de cualquier otro colectivo musical de moda. Prolíficos –sacan discos todos los años y hace poco sacaron **cinco** discos juntos-, comenzaron como un grupo rodeado de misterio y secreto, para con el tiempo cada uno de los nombres asociados a él saquen discos y proyectos fuera de las reglas del canon comercial actual. ¿Ejemplos? Cleo Sol, Little Simz, Jack Peñate, el mismo Kiwanuka. Suenan a soul, fusionan sonido africano, y parece ser la banda sonora de un mundo que no fue, uno menos gris, uno muchísimo menos aburrido. </p>
    </div>
  </div>
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      alt="Ty Segall - Love Rudiments"
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      <div class="album-info">
        <h3>Ty Segall - Love Rudiments (2024)</h3>
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          <a href="https://tysegall.bandcamp.com/album/love-rudiments" target="_blank" class="spotify-link">
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        </div>
      </div>
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    <div class="album-info">
      <p>Otro sujeto al que le sigo la pista desde hace muchos años, Ty Segall sorprendió a todo el mundo con este disco instrumental de 4 canciones, al mismo tiempo de editar un lindo disco un poco más tradicional, garage, muy en su onda (Three Bells). Este es un disco instrumental, de solo percusiones, xilófonos, baterías y piezas de la vida cotidiana, todo junto como una invitación a experimentar, a probar cosas nuevas, a equivocarse y arreglar en el camino. Yo al Segall le compro todos sus inventos. </p>
    </div>
  </div>
</div>
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    <item>
      <title>Lecturas favoritas del 2024</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/lecturas-favoritas-del-2024/</link>
      <pubDate>Mon, 30 Dec 2024 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>Usualmente los resúmenes del año me sumen en un profundo aburrimiento. Soy de esos que archivan inmediatamente esos emails que los diarios a los que estás suscrito envían con tanta dedicación en estas fechas.</p>
<p>Pero las listas de cosas favoritas, esas me gustan.</p>
<p>Estuve mirando mi Goodreads (esa ¿red social? que odio con tanto cariño) y, según él, el 2023 terminé de leer 33 libros. Montón, me parece, considerando que no me considero un lector tan voraz y que el 2023 fue un año particularmente <em>particularmente</em> lleno de sorpresas apareciendo por todos lados. Ahora, me gustaron casi todos esos 33, porque el truco que hago es escoger sandías caladas, melones blanditos en sus polos gracias a las recomendaciones de gente que admiro y en algunos casos quiero.</p>
<p>Los que más disfruté, sin ningún orden:</p>
<ul>
<li>Amor sin fin, de Scott Spencer</li>
<li>Mis días felices en el infierno, György Faludy</li>
<li>El entenado, Juan José Saer</li>
<li>Ways of Being: Animals, Plants, Machines: The Search for a Planetary Intelligence,	James Bridle</li>
<li>La llamada: Un retrato, Leila Guerriero</li>
</ul>
]]></description>
    </item>
    
    <item>
      <title>Archiving as a form of resistance</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/archiving-as-a-form-of-resistance/</link>
      <pubDate>Wed, 19 Mar 2025 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<blockquote>
<p>A year ago, we decided to shutter UbuWeb. Not really shutter it, per se, but instead to consider it complete. After nearly 30 years, it felt right. But now, with the political changes in America and elsewhere around the world, we have decided to restart our archiving and regrow Ubu. In a moment when our collective memory is being systematically eradicated, archiving reemerges as a strong form of resistance, a way of preserving crucial, subversive, and marginalized forms of expression. We encourage you to do the same. All rivers lead to the same ocean: find your form of resistance, no matter how small, and go hard. It's now or never. Together we can prevent the annihilation of the memory of the world.</p>
</blockquote>
<p>Ha vuelto <a href="https://ubu.com">Ubuweb</a>, la <em><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Shadow_library">shadow library</a></em> más inclasificable del planeta. ✊</p>
]]></description>
    </item>
    
    <item>
      <title>Derechos Digitales 20</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/derechos-digitales-20/</link>
      <pubDate>Fri, 21 Mar 2025 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>Fue hace un poco más de veinte años que un grupo de amigos decidimos armar algo. Y no fue nuestra nula experiencia comercial la que hizo que nos decidiéramos por crear una corporación sin fines de lucro. Nos motivaba la necesidad de crear una voz diferente, a contracorriente de lo que por entonces se discutía cuando se hablaba de regulación de internet. Fue más bien eso, la ambición.</p>
<p>Han pasado montón de años además desde que decidí irme de DD, pero DD me persigue siempre. Me llena de orgullo <a href="https://www.derechosdigitales.org/24951/20-anos-defendiendo-los-derechos-digitales/">que esa idea cumpla veinte años</a><sup class="footnote-ref"><a href="#fn1" id="fnref1">[1]</a></sup>, que hayan pasado tantas personas que crecieron profesionalmente en la fría oficina de Diagonal Paraguay y que se haya probado equivocado eso que nos decían, que era imposible construir una organización que mire estos temas desde el interés público, temas que además eran tan de futuro y que ahora no lo son tanto.</p>
<p>🎂</p>
<section class="footnotes">
<h4 class="footnotes-title">Notas al pie</h4>
<ol class="footnotes-list">
<li id="fn1" class="footnote-item"><p>Desde que se constituyó legalmente son veinte, pero en realidad son un poco más <a href="#fnref1" class="footnote-backref">↩︎</a></p>
</li>
</ol>
</section>
]]></description>
    </item>
    
    <item>
      <title>¿Qué sentido tiene si no podemos pasarla bien?</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/que-sentido-tiene-si-no-podemos-pasarla-bien/</link>
      <pubDate>Sun, 20 Apr 2025 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>Mientras sigo metido en la lectura del enorme <a href="https://us.macmillan.com/books/9780374157357/thedawnofeverything">The Dawn of Everything</a> de David Graeber, me asaltan preguntas, me he visto volviendo al teléfono a buscar más sobre los homo sapiens, sobre <a href="https://muze.gov.tr/muze-detay?sectionId=SGT01&amp;distId=SGT">Göbekli Tepe</a>, y sobre la ilustración.</p>
<p>Siempre me ha parecido fascinante Graeber. Mientras divagaba buscando sobre sus ideas, me topé <a href="https://thebaffler.com/salvos/whats-the-point-if-we-cant-have-fun">con este artículo publicado en The Baffler en 2014</a>, donde desarma esta idea tan instalada de que jugar, echar la talla, o hacer cosas porque sí,  son impropias, son maneras de sacar la vuelta ante nuestro ADN que furiosamente se inclina por trabajar, producir y reproducirse.</p>
<p>Una de las cosas que me gusta de Graeber es cómo, con muy poquito y sin mucho ruido, te arma un argumento de guerrilla anticapitalista.</p>
]]></description>
    </item>
    
    <item>
      <title>Los autómatas chamullentos</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/aut%C3%B3matas-chamullentos/</link>
      <pubDate>Mon, 21 Jul 2025 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>Hay gente que dice que <a href="https://www.theatlantic.com/technology/archive/2021/08/dead-internet-theory-wrong-but-feels-true/619937/">llegará el momento de la internet zombie</a>, una red llena de textos generado por <em>inteligencia artificial</em> para ser consumidas por otras máquinas. Una meta-internet.</p>
<p>La experiencia de búsqueda en Google o el deambular por Linkedin durante los últimos años parece darle la razón a esta teoría. Para encontrar la respuesta a lo que buscamos debemos armarnos de paciencia para rastrear entre sitios de dudosa calaña o derechamente acostumbrarnos a esos &quot;contenidos&quot; llenos de irrelevancia que tanto le parece gustar al ejecutivo medio en redes sociales.</p>
<p>Por lo mismo, <a href="https://www.wired.com/story/machine-learning-chinese-medicine-acupuncture-study-design/">encontrarse con artículos como este</a> son un regalo que no hay que desaprovechar. Sobre todo si habla de inteligencia artificial y, sorpresa, aporta un punto de vista diferente.</p>
<p>En mi lectura del artículo <sup class="footnote-ref"><a href="#fn1" id="fnref1">[1]</a></sup> hay una imagen que me persigue desde que lo leí. La autora le pregunta a su padre médico y acupunturista, con total honestidad, si es capaz de explicar cómo es que --luego de recetar unas hiervas y clavar unas cuantas agujas–- a la gente se le pasa el dolor de cabeza. Y no, no es capaz de hacerlo. Hay poca evidencia <em>científica</em> que explique la acupuntura, pero hay suficiente evidencia <em>empírica</em> de lo que ocurre. En el fondo, el hecho que funcione es suficiente para que una práctica de sostenga en el tiempo.</p>
<p>Pero lo que más me gustó del artículo tampoco fue eso. Fue que me hizo pensar sobre inteligencia artificial no como una máquina que escupe respuestas definitivas, o como unas guías para la certeza total. Me hizo pensar en que estos enredados artefactos algorítmicos también pueden ser mirados desde otro lugar. La inteligencia artificial también son unos automátas chamullentos que a veces sirven para lo que le pedimos, pero otras veces se comportan como los personajes de Raúl Ruiz,  que se tropiezan con verdades en bares a los que entraron de rebote o en alguna de las cuatro micros que tomaron sin recordar ya hacia dónde iban.</p>
<section class="footnotes">
<h4 class="footnotes-title">Notas al pie</h4>
<ol class="footnotes-list">
<li id="fn1" class="footnote-item"><p>Porque lo volví a leer después de varios años y no parece que esta escena hubiera existido en el artículo. <a href="#fnref1" class="footnote-backref">↩︎</a></p>
</li>
</ol>
</section>
]]></description>
    </item>
    
    <item>
      <title>Cómo ser un hombre</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/como-ser-un-hombre/</link>
      <pubDate>Fri, 01 Aug 2025 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>Una de las ideas más aterradoras sobre la adolescencia es la incertidumbre total acerca del futuro. A los dieciséis eres un ser humano buscando desesperadamente certezas, mientras las relaciones, tus padres y el colegio solo entregan preguntas y, en algunos casos, rechazo. Tendrá que pasar muchísimo tiempo para darse cuenta de que la idea misma de tener certezas es medio ridícula y hasta antinatural. ¿Qué sentido tiene centrarse en un par de certezas si alrededor solo hay caos y azar?</p>
<p>Y por otro lado están los adultos, que olvidamos rápidamente cómo era ser adolescente para convertirnos en predicadores de sobremesa, con poco espacio para algo que no sea moldear —ojalá a imagen nuestra— a esos seres humanos en construcción. Supongo que en el paso entre la prédica y la policía hay solo una diferencia de grados.</p>
<p>Todo lo que escribo acá surge de conversaciones que he tenido con distintos amigos sobre la adolescencia masculina y su actual vacío de referencias progresistas. Como si nos hubiéramos olvidado de loa jóvenes que, en búsqueda de certezas, terminan mirando videos en TikTok con resúmenes de ideas de Jordan Peterson. Mientras por un lado algunos los apuntan como representantes del patriarcado criminal, estos personajes de YouTube les hablan en su lenguaje y les entregan un marco conceptual —por delirante que sea— para entender esas preguntas.</p>
<p>En Chile, <a href="https://www.ciperchile.cl/2025/07/31/como-vivimos-hoy-la-masculinidad-y-la-intimidad-en-chile-cinco-perfiles-que-revelan-nuestras-tensiones-y-transformaciones/">hace tiempo que diversos investigadores vienen abordando estas preguntas tanto desde la construcción de masculinidades</a>, como desde la extrema derecha <a href="https://radio.uchile.cl/2025/02/02/andrea-sato-por-vinculo-entre-la-ultraderecha-y-los-hombres-jovenes-hay-un-peligro-inminente-de-volver-a-modelos-autoritarios/">que las entiende como respuesta a la frustración y el descontento</a>, pero con muy poca resonancia en partidos y movimientos políticos tradicionales.</p>
<p>Por todo eso <a href="https://iandunt.substack.com/p/how-to-be-a-man-4ae">este artículo de Ian Dunt</a> (de quien nunca había oído) me pareció tan preciso.</p>
<blockquote>
<p>And where is the counter-narrative? The progressive left seemingly has no opinion on men getting laid. It has opinions on everything else. It has opinions on women getting laid (good for them), it has opinions on toxic masculinity (bad) and it has opinions on gender equality (there should be more of it). But it is completely silent on the subject of men getting laid - which, generally speaking, they are very interested in doing, and will continue to be interested in regardless of whether progressives want to talk about it. So the stage has been left entirely clear for the far-right to set the narrative, which it has done with devastating effect, monopolising young men's obsession with sex to spread a vicious fictitious storyline about power and identity.</p>
</blockquote>
<p>Si tienes tiempo, <a href="https://iandunt.substack.com/p/how-to-be-a-man-4ae">vale la pena leerlo completo</a>.</p>
]]></description>
    </item>
    
    <item>
      <title>Bauhaus</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/bauhaus/</link>
      <pubDate>Sat, 16 Aug 2025 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p><img
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      height="200"
      alt="Bauhaus in Providencia"
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<blockquote>
<p>In this context, the fate of the original Bauhaus, like the fate of the Weimar Republic, reminds us that individual genius, small group collaboration, and even the exquisite design of systems and tools will never be sufficient foundations for democracy. The Bauhaus was founded on the belief that the pleasure of art and technology, properly united, could defuse the tensions of politics and perhaps even replace them. But its struggles as an institution and the means of its demise tell us something different. They remind us that if we want to have the kind of society the Bauhaus fought for, not to mention the kind of beauty it brought into the world, we will need to embrace both the unity of art and technology and the agonistic struggles of democratic politics.
<cite>Fred Turner, <a href="https://fredturner2022.sites.stanford.edu/sites/g/files/sbiybj27111/files/media/file/turner-what-was-the-bauhaus.pdf">What Was The Bauhaus? And What Can It Teach Us Today?</a></cite></p>
</blockquote>
]]></description>
    </item>
    
    <item>
      <title>La Era De La Monetarización</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/la-era-de-la-monetarizacion/</link>
      <pubDate>Fri, 12 Sep 2025 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p><img
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      width="300"
      height="225"
      alt="Sweet shop"
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<p>De todo lo que he leído sobre la muerte del influencer de ultraderecha estadounidense asesinado, esto es probablemente lo más inteligente.</p>
<blockquote>
<p>Amid sloppy and confusing official statements, the online content machine has kept on whirring in the background. Graphic, disturbing video of the shooting autoplays in feeds, conspiracy theories gain traction, and ordinary people weigh in as if they have a unique insight. And why wouldn’t they? We’re in an era where just about anything is monetizable, no matter how hateful, violent, or false it is. The surprise is not that we whip out our phones when a national political figure is shot in front of 3,000 people. What feels newly depraved is who is fanning the flames, who’s polluting the well of information — and what content they are dreaming up for the next time this happens.
<cite>Mia Sato, <a href="https://www.theverge.com/analysis/776497/charlie-kirk-shooting-utah-content-creators-influencers">Even killings are content</a></cite></p>
</blockquote>
]]></description>
    </item>
    
    <item>
      <title>Nuestra Realidad Compartida</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/nuestra-realidad-compartida/</link>
      <pubDate>Fri, 12 Sep 2025 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p><img
      src="/img/3DkA6rbM-T-300.jpeg"
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      height="300"
      alt="Buzz Aldrin en la luna. O no?"
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<p>Me voy a tomar la libertad de traducir este pedacito de artículo del extraordinario Ted Gioia en su blog, donde apuesta que en cosa de 12 meses nuestro sentido de realidad compartida ya no existirá.</p>
<blockquote>
<p>Estos problemas podrían ser peores para las personas cuerdas y saludables que los psicológicamente frágiles. Los individuos estables son esenciales para que nuestra sociedad funcione, pero para eso necesitan de una base compartida de entendimiento que puedan comunicar a otros.
Las personas sanas tendrán sus propias <em>creencias</em> y sus propias <em>experiencias</em>, pero serán portales hacia una realidad que otros podrían ahora negarse a reconocer como tal. Esto se debe a que toda evidencia está contaminada. La realidad ahora exige escepticismo.
Pongamos de ejemplo a esos loquitos que creen que el Apolo nunca alunizó. Ahora, imagínate un escenario donde <em>todo el mundo</em> piensa eso acerca de cualquier cosa, porque nada puede ser probado.
Siempre hemos vivido en un mundo lleno de disputas, pero nunca con este nivel de total escepticismo. Es como si en un partido de fútbol yo estimo que el árbitro se equivoca en una decisión, y tú no estás de acuerdo. Todo bien estar en desacuerdo, pero al menos ambos creemos que el partido está ocurriendo.
Ya no más.
<cite>Ted Gioia, <a href="https://www.honest-broker.com/p/our-shared-reality-will-self-destruct">What Was The Bauhaus? And What Can It Teach Us Today?</a></cite></p>
</blockquote>
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    <item>
      <title>Networks Over Organizations An Infrastructural Revolution For Digital Rights</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/networks-over-organizations-an-infrastructural-revolution-for-digital-rights/</link>
      <pubDate>Mon, 22 Sep 2025 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<div class="callout callout-info">
<p><div class="callout-content">
This article was written <a href="https://www.openglobalrights.org/networks-over-organizations-an-infrastructural-revolution-for-digital-rights/">for the Open Global Rights website</a> in September 2025 as part of OGR's ongoing <a href="https://www.openglobalrights.org/up-close/technology-and-human-rights/">Technology &amp; Human Rights</a> series.</p>
<p>Versión <a href="https://www.openglobalrights.org/networks-over-organizations-an-infrastructural-revolution-for-digital-rights/?lang=Spanish">en castellano</a></p>
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<p>Technology is rapidly disrupting the relationships among people, governments, and multinational companies. The outcome of <a href="https://www.reuters.com/business/media-telecom/ukraine-says-starlinks-global-outage-hit-its-military-communications-2025-07-25/">wars</a>, the fate of shaky <a href="https://theconversation.com/kenya-protests-gen-z-shows-the-power-of-digital-activism-driving-change-from-screens-to-the-streets-233065">democratic governments</a>, and the ability of a country’s economy to <a href="https://www.brookings.edu/articles/internet-shutdowns-cost-countries-2-4-billion-last-year/">remain globally competitive</a> increasingly depend on networked communications systems. Acts of resistance and oppression are increasingly enacted by bytes dancing in data centers across the world. The powers that be have also understood this new scenario—and they are actively trying to control it. Our ability to offer a coordinated defense of our human rights is intertwined with the fiber and copper cables that circle the globe.</p>
<p>Meanwhile, civil society organizations in the <a href="https://www.bbc.com/news/articles/c981g43vmmro">Global Majority</a> face myriad challenges as they try to protect the digital ecosystem upon which many of our human rights have come to depend. First, an increasingly complex stack of technologies has, in recent decades, become simultaneously critical to public life and <a href="https://www.technologyreview.com/2017/06/01/151447/secret-algorithms-threaten-the-rule-of-law/">inscrutable to the public</a>. Second, in a climate of <a href="https://freedomhouse.org/report/freedom-world/2025/uphill-battle-to-safeguard-rights">growing authoritarianism</a> and shrinking civic space, governments are rapidly embracing these opaque technologies. Third, an <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2025/feb/26/trump-usaid-cuts">unprecedented funding crisis</a> in the digital rights ecosystem compounds these problems by making it difficult for organizations to scrutinize technological developments, thus creating an oversight vacuum at the time it is needed the most.</p>
<blockquote>
<p>Article 7: Everyone has the right, individually and in association with others, to develop and discuss new human rights ideas and principles and to advocate their acceptance...&quot; <em>UN Declaration on Human Rights Defenders</em></p>
</blockquote>
<p>These challenges have forced many organizations to rapidly redirect their advocacy strategies and develop innovative programs to address emerging threats. Organizations with robust institutional foundations can weather these disruptions and respond strategically, while those operating on short-term funding cycles often find themselves paralyzed at precisely the moments when adaptive capacity is most crucial. International law has long recognized the role and importance of organized civil society groups with a mandate to monitor violations, advocate for victims, and hold governments accountable to their commitments, as laid out by the <a href="https://docs.un.org/en/A/RES/53/144">Declaration on Human Rights Defenders</a> and the <a href="https://www.ohchr.org/sites/default/files/ccpr.pdf">International Covenant on Civil and Political Rights</a>.</p>
<p>Yet most organizations remain <a href="https://www.hrfn.org/advancing-human-rights-research/">chronically underfunded</a>. Nevertheless, the scale of the challenges to be met and the fragility induced by imposed austerity call for a radical reimagining of the digital rights movement.</p>
<p><strong>A new model: Networked advocacy</strong></p>
<p>If the challenges facing the movement are global, the response should focus on developing a networked response that can operate at the scale of the problem. Beyond traditional approaches, such as creating long-term endowments, the field of digital rights needs to develop mechanisms to create a footprint that better matches that of the <a href="https://www.theguardian.com/world/2025/jul/03/global-firms-profiting-israel-genocide-gaza-united-nations-rapporteur">multinational companies</a> it seeks to challenge, the <a href="https://www.theguardian.com/technology/2024/sep/15/data-center-gas-emissions-tech">climate crisis</a> it seeks to avert, and the <a href="https://www.dw.com/en/far-right-populism-nationalism-movement-international-network-v2/a-71530393">spread of fascism</a> it seeks to counteract. I believe a way to stitch the tapestry of existing organizations into something bigger is to create mechanisms for sharing human resources, infrastructure, time, and funding.</p>
<p>On the human side, this could include devoting resources to sustaining a pool of experts, maintaining <a href="https://smex.org/digital-rights-fund/">crisis response</a> <a href="https://www.derechosdigitales.org/sobre-el-fondo-de-respuesta-rapida/">networks</a>, and creating collaborative leadership development programs and <a href="http://digitalresilience.network/">mechanisms for sharing capacity</a> that draw upon the core area of expertise of certain organizations. Externalizing certain roles and capacities may allow multiple organizations to access specialized expertise without having to build and maintain it internally.</p>
<p>Technological infrastructure is also key. Setting up <a href="https://www.derechosdigitales.org/19002/oficina-virtual-segura-y-autonoma/">secure communication platforms</a>, building shared security audits and strategies, and <a href="https://tiwa.org.br/">pooling storage</a> and data processing power are simple and productive steps that are seldom considered part of the movement-building process.</p>
<p>Building a backbone for resilient movements requires the patient development of connections, both personal and professional. This approach implies setting up time for convening, promoting shared learning platforms, and committing to trust-building processes that enable diverse stakeholders to function as a coherent whole rather than a collection of competing entities.</p>
<p>Financial infrastructure also needs restructuring. <a href="https://interalia.host/">Decentralizing resource administration</a> would make the digital rights movement better prepared to withstand economic or political volatility in any single geographic location. On the other hand, equity demands redistributing away from the Global North and developing more accessible fiscal sponsorship strategies to reduce barriers for emerging organizations and create pooled funding mechanisms with a strong regional focus for existing schemes.</p>
<p>Philanthropic institutions are uniquely positioned to understand and address these challenges effectively, as they operate with a broad perspective that individual organizations simply do not have access to. Take, for instance, the Ford Foundation’s BUILD program, which <a href="https://www.fordfoundation.org/work/our-grants/building-institutions-and-networks/how-it-works/">addresses organizational capacity needs</a> rather than individual project funding. Funders can identify needs across their grantee networks and deploy system-wide interventions aimed at strengthening the overall resilience of the movement.</p>
<p>The shift towards shared infrastructure and resource models would help smaller organizations access a level of strategic and technical support that larger, better-funded institutions develop in-house. This would distribute resources across the movement, making it more resilient and effective.</p>
<p><strong>Seeing <em>through</em> the network</strong></p>
<p>The networked approach should also result in a change in mindset. Rather than perpetuating competition for grants based on <a href="https://www.openglobalrights.org/funding-and-the-digital-rights-nonprofit-space-part-ii/">narrow “impact” metrics</a> that often reflect donor priorities rather than genuine public interest or need, we must create conditions that enable organizations to support one another, share knowledge, and develop collective strategic capacity.</p>
<p>Networks represent a path toward movement-wide resilience that is capable of withstanding sustained political and economic pressures. Without this <a href="https://digitalresilience.network/wp-content/uploads/2025/02/DRN_Scanning_Horizon_250123.pdf">coalition-centered approach</a>, the digital rights movement will continue to fragment, leaving critical public interests vulnerable to corporate capture and authoritarian overreach.</p>
<p>When human resources, infrastructure, time, and funding are networked to operate in concert, they create robust peer support systems that would allow the digital rights movement to function as a resilient ecosystem rather than a collection of individual organizations with local priorities. This integrated approach offers the only viable path toward sustaining digital rights advocacy in an increasingly hostile political and economic environment.</p>
<p><em>This blog is part of OGR's ongoing <a href="https://www.openglobalrights.org/up-close/technology-and-human-rights/">Technology &amp; Human Rights</a> series.</em></p>
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      <title>Lecturas favoritas del 2025</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/lecturas-favoritas-del-2025/</link>
      <pubDate>Tue, 30 Dec 2025 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>A fines del 2024 me acuerdo de revisar medio de memoria, medio con la ayuda de goodreads, las lecturas que más había disfrutado. <a href="https://claudioruiz.com/posts/lecturas-favoritas-del-2024/">De hecho las compartí acá mismo</a>. Y me di cuenta de al menos dos cosas trascendentales. Bueno, tres. Una, que leía mucho más de lo que creía leer. Dos, que goodreads y los <em>trackers</em> de cosas que uno consume rara vez me orientaban en la próxima lectura. Y tres, que mis lecturas casi siempre estaban motivadas por algo que leía o que pensaba al momento de leer. Qué se yo, no habría sabido de la existencia de <a href="https://eternacadencia.com.ar/ec-books/view/81">El Traductor de Salvador Benestra</a> si no fuera por un articulito de Fabián Casas.</p>
<p>De acuerdo a mis notas los de abajo son todos los libros que leí el 2025 sin incluir tres o cuatro que decidí abandonar a mitad de camino.</p>
<p>Los que más disfruté, sin ningún orden:</p>
<ul>
<li>Odisea, de Homero (la edición de Blackie Books es muy bonita y la traducción es excelente)</li>
<li>Marciano, de Nona Fernández</li>
<li>La medición del tiempo, de Daniel Kehlmann</li>
<li>Blanco Nocturno, de Ricardo Piglia</li>
<li>¡Mártir!, de Kaveh Akbar</li>
</ul>
]]></description>
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      <title>Interespecies</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/interespecies/</link>
      <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<p>Me dejó pensando esta frase de Alexis Madrigal acerca de los esfuerzos de Jim Nollman, un músico visionario que en los setenta experimentó haciendo música <em>con</em> animales. Es decir, tratando de establecer relaciones con animales de otras especies, capaz de convertirlas en música creada colaborativamente.</p>
<p>Madrigal <a href="https://manage.kqed.org/page/email?mid=d319dd97db8b4661b6d444b294224971">anota</a></p>
<blockquote>
<p>When (if?) the day comes when we can truly understand the grammar of sperm whales, it will be not only because our pattern-matching computers got powerful enough, <em>but because our own human minds were able to stretch enough to understand the experience of another species</em>. To collaborate with animals is to try our level best to understand their ways of being.</p>
</blockquote>
<p>Mientras el mundo tecnológico invierte millones en crear inteligencia artificial, me quedo con la observación de Madrigal. El futuro tal vez -ojalá!- sea algo mucho más parecido a esforzarnos en entender y mirar mejor a nuestro alrededor y así entender en lugar de someter las especies que nos rodean.</p>
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      <title>La otra burbuja de la IA</title>
      <link>https://claudioruiz.com/posts/la-otra-burbuja-de-la-ia/</link>
      <pubDate>Mon, 11 May 2026 24:00:00 GMT</pubDate>
      <description><![CDATA[<blockquote class="bluesky-embed" data-bluesky-uri="at://did:plc:bya76aoajvy6ihmaviywjcil/app.bsky.feed.post/3mlk75u3om22e" data-bluesky-cid="bafyreib4qibg34natzbpjlopfwa7lf4uoo5h56vureri6a6rztb5y2qak4" data-bluesky-embed-color-mode="system"><p lang="en">this graduation speech moment is notable, and her amazed shock at having failed to read the room feels instructive.when you&#x27;re inside the bubble, you think everybody else is. but everybody isn&#x27;t.<br><br><a href="https://bsky.app/profile/did:plc:bya76aoajvy6ihmaviywjcil/post/3mlk75u3om22e?ref_src=embed">[image or embed]</a></p>&mdash; Cabel Sasser (<a href="https://bsky.app/profile/did:plc:bya76aoajvy6ihmaviywjcil?ref_src=embed">@cabel.panic.com</a>) <a href="https://bsky.app/profile/did:plc:bya76aoajvy6ihmaviywjcil/post/3mlk75u3om22e?ref_src=embed">May 10, 2026 at 10:12 PM</a></blockquote><script async src="https://embed.bsky.app/static/embed.js" charset="utf-8"></script>
<p>Ya perdí la cuenta de en cuántas revoluciones industriales vamos. Tengo el vago recuerdo que la internet de las cosas iba a ser una de ellas. ¿Las <em>cryptomonedas</em> probablemente la otra? Si ellas no lo fueron, para montón de gente parece ser obvio que la inteligencia artificial sí será.</p>
<p>Desde hace un tiempo ya que el público general en Estados Unidos mira con distancia la inteligencia artificial y sus promesas de revolución. <a href="https://www.pewresearch.org/short-reads/2026/03/12/key-findings-about-how-americans-view-artificial-intelligence/">De acuerdo a Pew Research</a> hay una brecha entre la percepción que la gente tiene respecto del potencial impacto positivo de la IA y de lo que los expertos indican.</p>
<p><img src="/img/Pasted%20image%2020260511165720.png" alt=""></p>
<p>Pero en Chile seguimos enamorados del anuncio de revoluciones industriales promovidas por tecnologías seductoras como la IA, que lentamente parece perder brillo en el público en general, como se ve en el ejemplo del video que corona el post. No digo que la IA no vaya a ser una tecnología transformadora. Mientras más demora en cumplir sus promesas (¿cuántas vacunas han sido descubiertas por IA al día de hoy?) más se agranda esa distancia con la que el público en general observa este desarrollo.</p>
<p>Nos prometieron curar el cáncer, y hasta ahora lo único que han probado hacer excelente son las tareas del colegio.</p>
]]></description>
    </item>
    
  </channel>
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