Soberanía
En el momento en que escribo esto es un cliché decir que vivimos en un mundo muy enrarecido. Mi hipótesis es que se ve, se nota enrarecido, porque nuestras acciones cotidianas no parecen marcar mucha diferencia. La emergencia climática global nos acostumbra a inundaciones e incendios, mientras reciclamos los cartones y separamos el vidrio esperando a que sirva de algo.
Lo mismo, o peor, pasa con internet o con la manera en la que nos imaginamos regularla. Hay un montón de asuntos que hoy concentran la atención de parlamentarios y políticos alrededor del mundo: inteligencia artificial, acoso online, deepfakes, redes sociales y menores de edad, apuestas en línea, y un largo etcétera. Pero todos ellos chocan, por un lado, con el tamaño y el poder de las empresas que controlan la capa de las aplicaciones y, por otro, los límites de su alcance.
Si se toman en serio la regulación, están pensando en controlar a empresas que en algunos casos ni siquiera tienen domicilio en nuestros países. Si el alcance es así de limitado, ¿en qué consiste la soberanía de nuestros países?
Even if the danger isn’t as existential as the doomiest doomers imagine (I spotted these two in attendance) I believe this is a great opportunity for humanity to prove that we can actually make choices about the development and deployment of powerful technology. If we can’t, then we are not as sovereign as we imagine; if we can’t, a machine god has already taken over this planet, and it’s called the market.
Robin Sloan, a propósito de una marcha
Yo no tengo muchas certezas, pero me encontré con esta reflexión que puede dar alguna pista, porque creo que apunta a algo importante: mientras nos imaginamos la mejor forma de limitar a estos gigantes controlados por millonarios, nos olvidamos de que el mecanismo que les permite existir es otro. El ejercicio de la soberanía no solo supone apurarse en regular aunque a fin de cuentas no tenga mucho efecto; supone hacer el esfuerzo de identificar qué es exactamente aquello que creemos que es necesario cambiar. Hasta que no lleguemos allí, este mundo enrarecido va a seguir así, sin que lo que hagamos haga ninguna diferencia.